Una prueba de ADN golpea la causa de parricidio en Victorica

Con el vínculo biológico descartado entre la víctima y el imputado, cambió el rumbo de la causa. El juicio oral en General Pico se enfocará ahora en definir si el joven de 18 años actuó con plena conciencia o bajo un estado de emoción violenta.

dPosta –Lo que ocurrió la tarde del 20 de abril en el patio de una casa en Victorica parecía, para la ley, un caso cerrado de parricidio. Sin embargo, ocho meses después, la carátula de la causa es lo único que ha quedado en pie tras un torbellino de revelaciones que cambiaron el destino de S.N. Fuentes, el joven de 18 años hoy sentado en el banquillo de los acusados.

El colapso de una identidad

El primer gran impacto en el expediente no provino de un testimonio, sino de un laboratorio. Un estudio genético determinó que Néstor Hugo Fuentes (37), el hombre al que el imputado llamó “padre” toda su vida y a quien terminó quitándole la vida de dos puñaladas, no compartía ningún lazo biológico con él.

Este dato no es menor: al caerse el vínculo de sangre, la justicia debió descartar el agravante del parricidio para pasar a discutir un homicidio simple. Pero más allá de lo técnico, el ADN desnudó una realidad de engaños que rodeaba al joven, quien creció bajo la sombra de un hombre que, paradójicamente, ya había sido condenado en 2019 por violentar a su propia familia.

Las dos caras de la misma moneda

El tribunal de General Pico se enfrenta ahora a una encrucijada psicológica. El juicio, que contará con la participación de 33 testigos, se moverá entre dos teorías contrapuestas:

El fiscal Enzo Rangone buscará probar que el acusado tuvo pleno control de sus actos. Su prueba clave reside en la actividad del teléfono celular del joven antes y después del hecho, sugiriendo una capacidad de comprensión que descartaría un arrebato irracional.

Por otro lado, la defensa, liderada por Mariano Gualpa, sostiene que el crimen fue la “onda expansiva” de años de abusos, humillaciones y terror. Bajo esta mirada, el joven no actuó por odio, sino bajo una emoción violenta, un estado donde la conciencia se nubla ante un estímulo agresivo insoportable.

Un veredicto sobre la salud mental


Con 48 documentos y 13 paquetes de evidencia sobre la mesa, el juicio no intentará descubrir “quién” fue el autor, sino “por qué” lo hizo. Las pericias psicológicas serán determinantes para entender si las dos puñaladas fueron un acto criminal común o el último recurso de un joven que, según su entorno, vivió en un clima de “pesadilla” constante.