dPosta – La Unión Cívica Radical de la provincia decidió orgánicamente abrir el diálogo con la mayoría de las fuerzas políticas para ir por un gran frente integrado por un abanico muy amplio de pensamientos a la hora de gobernar, que desde el inicio genera grandes interrogantes ante una eventual convivencia en el Centro Cívico. Y si para no pocos referentes radicales ensamblar ideas con La Libertad Avanza resultaba ser un desafío amargo, la posibilidad de sumar al exintendente Juan Carlos Tierno parece algo imposible.
Es que las boinas blancas parece que se tomaron demasiado tiempo para dar el paso hacia la gran alianza y ahora da la impresión de que sumar a libertarios viene en un combo con Tierno. El destituido exintendente de Santa Rosa les ganó de mano y ya se pintó de violeta. Semanas atrás se pegó como sopapa al vocero presidencial Adrián Ravier y salió en la foto de un encuentro de formación política para “jóvenes” pampeanos. Desde entonces, parece haber ensamblado su agrupación política a los designios del león.
Juan Carlos Tierno sabe que, con o sin la gran alianza, sostener después de 2027 a Comunidad Organizada —también denominada en el mundillo político como la “pyme familiar”— con algún cargo de poder sería sumamente complejo. Por eso estuvo astuto y veloz en acercarse a quien hoy ejerce el mando nacional y asegura en La Pampa el caudal de votos, quienes parecen haberlo aceptado mientras aseguran ser “anticasta” y conviven con ella en todo el territorio argentino.
Pero para muchos radicales el exministro de Seguridad de La Pampa representa un escollo ideológico insalvable y, además, también lo es desde los principios escritos que rigen a la UCR, aunque el partido centenario local conozca de torcer renglones a la hora de sumar votos, como lo hicieron con algún dirigente piquense que pegó el portazo y paseó por varios partidos hasta ser perdonado y cobijado nuevamente en la casa que abandonó.
Las voces
La primera en advertir que no se podía sumar a Tierno al rejunte antiperonista fue la concejal piquense Eugenia Forte, quien lamentó la “derrota ideológica” que representó la votación de la Convención, sembró dudas sobre las posibilidades de acuerdos básicos con LLA y remarcó “el límite” moral, ideológico y también normativo.
“Yo creo que Tierno es uno de los mayores limitantes, en función de nuestra carta orgánica. En nuestra carta orgánica está la ficha limpia y con eso no podemos llevar candidatos ni formar frentes con personas que tengan causas penales”, indicó Forte.
Esta semana se sumó a esa postura el exintendente santarroseño Francisco Torroba, quien, consultado por la posibilidad de integrar a Tierno, dijo: “Voy a hacer todo lo posible para que no se sume a esa fuerza política, que en realidad es unipersonal, no nos engañemos”.
Aseguró también que “nos hace perder votos, no nos suma. Santa Rosa es una ciudad que recuerda el paso de Tierno por la Municipalidad”. Y cerró: “Si de casualidad se llegara a ganar, va a contribuir a la falta de gobernabilidad”.
El expresidente de la UCR y referente de la Lista Azul, Federico Guidugli, marcó también la cancha al señalar que “tenemos que recordar quiénes fueron responsables de por qué hoy La Pampa está como está, y en eso le cabe una gran responsabilidad a Tierno”. Y remarcó: “Ha sido responsable de grandes desaciertos y políticas nefastas que lo llevaron a nunca terminar un mandato. Ni como ministro ni como intendente”.
“No podemos sumar a alguien así”, aseguró y consideró que “sería negativo para el armado electoral, pero también para un posible gobierno”.
“Si bien la sociedad hoy nos pide esfuerzos para conformarlo, creo que hay límites morales que no debemos pasar”, cerró Guidugli.
La piedra
Juan Carlos Tierno construyó una trayectoria atravesada por cargos de relevancia, conflictos institucionales y cuestionamientos judiciales. Fue funcionario durante los gobiernos de Carlos Verna y ocupó en dos oportunidades el Ministerio de Seguridad de La Pampa. En ambos períodos terminó apartado del cargo antes de completar su gestión.
Su mayor exposición política llegó en 2007, cuando fue elegido intendente de Santa Rosa por el justicialismo. Asumió el 10 de diciembre de ese año, pero su administración duró apenas 87 días. En marzo de 2008, la Legislatura provincial aprobó la intervención del municipio y Tierno dejó el cargo en medio de una fuerte disputa política y social generada por sus medidas de gobierno y su estilo de conducción.
Tras su salida de la intendencia, enfrentó una causa judicial por abuso de autoridad vinculada a decisiones adoptadas durante su breve gestión municipal. En 2014 fue condenado a dos años de prisión en suspenso y cuatro años de inhabilitación para ejercer cargos públicos. La sentencia fue confirmada por la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
En 2011 impulsó la creación de Comunidad Organizada, espacio desde el cual mantuvo presencia electoral y buscó conservar influencia dentro del escenario pampeano, hoy con su esposa, Sandra Fonseca, como diputada provincial.