dPosta – La tensión en la Delegación del PAMI de General Pico escaló en los últimos días, a partir del plan de lucha que los trabajadores de la obra social iniciaron en todo el país en reclamo de mejoras salariales. Los empleados de la dependencia piquense denuncian presiones y destratos por parte de la nueva jefa, quien, según fuentes consultadas, habría intentado coartar el derecho a la protesta.
Desde el inicio de la semana, los gremios que representan al personal del PAMI han activado un cese de actividades de una hora, con guardias mínimas, en respuesta a la falta de avances en las negociaciones salariales.
La protesta, que se replica en todos los edificios del organismo a nivel nacional, se debe a que los trabajadores acumulan casi 300 días sin aumentos. Esta situación, señalan, ha generado una pérdida de poder adquisitivo inédita que se agrava ante la inflación y el vaciamiento de las prestaciones del instituto.
El plan de lucha, según se ha adelantado, continuará y se intensificará si no se logra una mesa de diálogo que permita respuestas concretas a sus reclamos.
En este contexto de reivindicación colectiva, la Delegación General Pico se ha convertido en un foco de conflicto particular. Al congelamiento de sueldos, el personal debe sumar las presiones que, denuncian, comenzaron a ejercerse hace meses y que se potenciaron con el inicio de las medidas de fuerza.
La situación se remonta a abril, cuando asumió la jefatura de la dependencia la abogada Sofía Mascaró Garate, vicepresidenta de La Libertad Avanza en La Pampa y sexta candidata a diputada nacional. Desde su llegada, el clima laboral se enrareció, y en los últimos días la situación escaló.
Según testimonios de la Delegación, Mascaró Garate no habría dudado en destratar a los trabajadores a su cargo, incluso frente a los propios afiliados. Las denuncias incluyen intentos de frenar las protestas y el cese de actividad, aunque, por ahora, las presiones no han logrado disuadir a los empleados de ejercer su derecho a reclamar por una mejora salarial.
El conflicto en Pico muestra una arista preocupante del plan de lucha nacional, en la que las presiones patronales se entrelazan con la precariedad salarial de los trabajadores del PAMI, quienes buscan garantizar un servicio de calidad para los adultos mayores.