dPosta – Parece que en Toay la libertad de ser —o de sentirse— un animal salvaje termina donde empieza el Wi-Fi de un vecino intolerante. La comunidad Therian local, ese grupo de personas que se identifican con identidades no humanas, tuvo que guardar las orejas y las colas ante una jauría mucho más agresiva: los “haters” de las redes sociales.
Lo que iba a ser la presentación oficial de los therian en La Pampa, anuncio del cual este medio no se hizo eco porque esta semana sobraron los temas de interés humano, terminó en una retirada estratégica hacia el domingo a la noche, no por falta de garras, sino por un exceso de amenazas y muestras de desaprobación en los comentarios que acompañaban la invitación al evento.
Los organizadores, aclarando que no buscan morder a nadie sino simplemente existir sin miedo, han solicitado a las autoridades un cordón de seguridad. Es decir, necesitarán a la policía humana para proteger a los “animales” de otros humanos que, paradójicamente, han perdido toda civilidad en sus comentarios.
La tensión no se agota en Toay. Mientras los therian del centro de la provincia esperan que el domingo a las 20:00 la oscuridad de la noche les brinde el refugio que la tolerancia les niega, en las redes ya circula otra convocatoria para el lunes por la tarde en la Plaza San Martín de General Pico. Sin embargo, el destino de esta segunda cita es un misterio; nadie sabe si se concretará o si las amenazas que espantaron a la fauna este viernes terminarán por extinguir también el evento del lunes antes de que alguien logre ponerse su primera máscara.