dPosta – Las provincias, incluida La Pampa, continúan sintiendo el impacto del ajuste fiscal implementado por el Gobierno nacional. Un informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) revela que las transferencias de recursos desde la Nación registraron fuertes caídas durante junio y consolidaron un marcado retroceso en el primer semestre de 2026, complicando el financiamiento de las administraciones provinciales.
Según el estudio, las Transferencias Corrientes a Provincias, destinadas a financiar el funcionamiento de programas, salud, educación y otros servicios esenciales, sufrieron una caída real interanual del 63,9% durante junio. En paralelo, el Gasto de Capital orientado a las provincias, que contempla la ejecución de obras públicas y proyectos de infraestructura, disminuyó un 43,7% respecto del mismo mes del año pasado.
El informe ubica a ambos rubros entre los más afectados por la política de reducción del gasto público impulsada por la administración nacional, en un contexto en el que el Estado volvió a registrar déficit primario durante junio.
La tendencia también se refleja en el acumulado de los primeros seis meses del año. Entre enero y junio de 2026, las transferencias corrientes a las provincias descendieron un 37,4% en términos reales, mientras que la inversión nacional en infraestructura provincial cayó un 12,4%.
A este escenario se suma otro factor que limita la capacidad financiera de los distritos: la recuperación incompleta de la recaudación tributaria propia. De acuerdo con otro relevamiento del IARAF, 18 de las 24 jurisdicciones del país recaudaron menos impuestos, en términos reales, entre enero y mayo de 2026 que en el mismo período de 2023.
En conjunto, las 23 provincias —sin contar la Ciudad Autónoma de Buenos Aires— registraron una caída real del 4,5% en su recaudación propia respecto de hace tres años, reflejando que la actividad económica aún no alcanza para recomponer plenamente los ingresos fiscales.
La combinación de menores recursos nacionales y una recaudación provincial que continúa debilitada incrementa la presión sobre las finanzas de las provincias, entre ellas La Pampa, que debe afrontar el sostenimiento de los servicios públicos con una disponibilidad de fondos cada vez más ajustada.