Se derrumba la coparticipación y La Pampa ya perdió 27 mil millones

La recesión nacional y el desplome de la recaudación de IVA y Ganancias profundizaron la crisis fiscal pampeana en el primer cuatrimestre del año.

dPosta – La situación financiera de la provincia de La Pampa ha ingresado en una fase de alerta máxima tras confirmarse un nuevo y pronunciado retroceso en el ingreso de fondos por coparticipación federal. Según los últimos datos consolidados al cierre del primer cuatrimestre de 2026, la administración provincial dejó de percibir una cifra superior a los 27.000 millones de pesos en comparación con el mismo periodo del año anterior, una vez realizados los ajustes correspondientes por inflación.

Este “agujero” fiscal no es un hecho aislado, sino la consecuencia directa de una dinámica económica nacional marcada por la parálisis del consumo y el deterioro de los indicadores de actividad.

De acuerdo con un informe técnico basado en datos de la consultora Politikon Chaco, la caída acumulada para La Pampa entre enero y abril alcanzó un -6,4% en términos reales. Si se pone la lupa únicamente sobre lo ocurrido en el mes de abril, la contracción fue del 3,6%. Estas cifras ubican a la provincia por debajo del promedio nacional de caída, que para el conjunto de las jurisdicciones fue del 5,7% en el cuatrimestre.

La magnitud del impacto es tal que la pérdida de estos recursos —equivalentes a una masa salarial completa o al presupuesto anual de diversas obras de infraestructura— obliga al Ejecutivo pampeano a una reingeniería financiera de emergencia para garantizar la prestación de servicios básicos.

Las causas del derrumbe

El análisis de las transferencias automáticas revela que el corazón del problema reside en el comportamiento de los impuestos más vinculados a la actividad económica. El Impuesto al Valor Agregado (IVA), que refleja de manera directa el nivel de consumo de la población, mostró una merma real del 3,3% en abril.

A esto se sumó un descenso del 2,5% en el Impuesto a las Ganancias. Como estos dos tributos representan la mayor parte de la masa coparticipable, su caída arrastra inevitablemente a las arcas provinciales.

A nivel nacional, el conjunto de provincias y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA) resignaron ingresos por un total de 1,39 billones de pesos en lo que va del año. Si bien existen algunos componentes que mostraron variaciones positivas, como el Impuesto a los Combustibles Líquidos (+23,5%) y el Monotributo (+77,3%), su peso relativo en el total de los envíos es mínimo (apenas el 4%) y no alcanza a compensar el desplome de los ingresos principales.

Escenario de asfixia

La brecha fiscal en La Pampa se profundiza por un efecto de pinzas: mientras los ingresos caen por la recesión, los gastos corrientes —especialmente los vinculados a salud, seguridad y salarios— siguen presionados por la inflación acumulada. Esta situación de asfixia financiera pone en jaque la autonomía de gestión y el cumplimiento de los planes de inversión pública.

En el mapa federal, todas las jurisdicciones presentaron descensos en abril, aunque con disparidades notables. Mientras que Tucumán tuvo la caída más leve (-0,7%) gracias a compensaciones específicas, otras provincias como Salta sufrieron desplomes de hasta el 11,1%.

La Pampa se mantiene en un nivel intermedio de caída, pero con la gravedad de acumular su cuarta baja interanual consecutiva. Sin señales claras de una recuperación de la recaudación nacional en el corto plazo, el horizonte para el segundo trimestre del año se mantiene bajo un pronóstico reservado, obligando a una austeridad extrema en las cuentas públicas provinciales.