dPosta – Santa Rosa amaneció este jueves bajo el peso de una devastación por el paso de un fenómeno pocas veces visto en la capital. Cayeron 40 milímetros de agua, pero las ráfagas de viento que rondaron los 100 km/h causaron un enorme daño en la infraestructura de la ciudad en cuestión de minutos. El saldo inicial es un panorama crítico que exigió la asistencia inmediata a 90 familias, el despeje de más de 500 ejemplares de la arboleda pública, la caída masiva de postes de servicios y comunicaciones, daños edilicios en 71 escuelas y el destrozo de más de un centenar de automóviles aplastados por escombros y ramas.
Asistencia directa a las familias afectadas
Tras una noche de máxima tensión, el área de Desarrollo Social municipal activó un operativo de emergencia para intervenir en casi un centenar de viviendas donde las voladuras de techos y daños materiales dejaron a familias en situación de vulnerabilidad. Hasta el momento, 90 grupos familiares han recibido asistencia directa mediante la entrega de colchones, frazadas, camas y alimentos.
El trabajo se concentró en los barrios Matadero, Zona Norte, Villa Parque y Butaló, los puntos más golpeados por el fenómeno. La labor de relevamiento no se detiene; los 13 Centros de Gestión Territorial, junto a equipos de trabajadores sociales, continúan recorriendo casa por casa para evaluar necesidades habitacionales que permitan paliar las consecuencias de las ráfagas. En este esfuerzo mancomunado, el municipio trabaja junto a Defensa Civil, Policía, Bomberos y el Ejército para garantizar la seguridad de los vecinos mientras el Centro de Gestión de Emergencias advierte sobre nuevos pronósticos de lluvia para el fin de semana.

Una tragedia ambiental
La pérdida del patrimonio arbóreo es, quizás, la herida más profunda y visible en el paisaje urbano. Aunque se han despejado más de 500 árboles de las avenidas principales como Luro, Perón y Circunvalación para normalizar el tránsito, el número total de ejemplares derribados o arrancados de cuajo se cuenta por miles. Fresnos, eucaliptos y pinos de gran porte no solo fueron doblegados por el viento, sino que en su caída arrastraron veredas completas.
Especialistas advierten que Santa Rosa sufrió un daño ambiental que demandará décadas de recuperación. La imagen de raíces gigantescas emergiendo del suelo junto a bloques de cemento se repitió tanto en el casco céntrico como en las periferias. Muchos de estos árboles eran ejemplares sanos con bases intactas, lo que da cuenta de la violencia inaudita de las ráfagas que azotaron la capital pampeana.

Colapso en redes eléctricas y comunicaciones
La infraestructura de servicios públicos también fue puesta a prueba. La caída de árboles de gran magnitud arrastró consigo el tendido eléctrico y cables de telecomunicaciones, dejando a amplios sectores de la ciudad sin suministro. A pesar del intenso trabajo de las cuadrillas, al menos seis puntos estratégicos de la ciudad debieron permanecer cortados por seguridad extrema, debido a la presencia de columnas derribadas y cables de alta tensión sobre el asfalto.
El impacto en las comunicaciones fue igualmente severo. El desplome de estructuras y antenas de gran porte dejó a varias emisoras de radio fuera del aire y alteró el paisaje urbano habitual. Mientras la CPE trabaja para restablecer la energía, el municipio ha habilitado la línea 147 para canalizar los reclamos técnicos y solicitudes de asistencia en zonas que aún presentan peligro eléctrico.

Impacto en los establecimientos educativos
En el ámbito provincial, el Gobierno de La Pampa inició una carrera contra el tiempo para asegurar el inicio del ciclo lectivo. Equipos técnicos ya inspeccionaron 71 establecimientos educativos de los 112 existentes en la ciudad. El primer informe es preocupante: si bien la mayoría presenta daños menores y ramas caídas, se detectaron cinco escuelas con daños mayores en su infraestructura.
Las afectaciones incluyen voladuras de techos, rotura de mampostería y daños en aberturas. Ya se ha dispuesto la contratación de empresas constructoras para iniciar reparaciones urgentes. La meta oficial es concluir los trabajos para el próximo 2 de marzo, aunque en los casos más graves se evalúan alternativas para garantizar la seguridad de la comunidad escolar durante el comienzo de clases.

Destrozos en el parque automotor
Finalmente, el daño material en vehículos particulares ha sido histórico. Se estima que más de 100 automóviles fueron destrozados en Santa Rosa y Toay. La mayoría de las unidades fueron aplastadas por árboles que cayeron sobre las calles o por el desprendimiento de cartelería pesada y mampostería de edificios.
En muchos casos, los propietarios se encontraron con sus vehículos bajo toneladas de madera y cemento, una imagen desoladora que resume la fuerza de un temporal que cambió la cara de la ciudad en pocos minutos.
Fotos: El Diario/Redes