dPosta – En el recinto del Senado de la Nación se debate la Reforma Laboral con visiones bien diferenciadas. Para la provincia de La Pampa, la discusión cobró una relevancia particular a través de las voces de sus representantes, Daniel Bensusán (Unión por la Patria) y Daniel Kroneberger (UCR), quienes encarnaron las dos orillas de una grieta que parece irreconciliable en cuanto al diagnóstico y la medicina necesaria para el mercado de trabajo actual.
Daniel Bensusán abrió fuego con un rechazo rotundo y cargado de críticas hacia la gestión económica de Javier Milei. Su discurso no solo se centró en la normativa en disputa, sino que contextualizó el debate en lo que llamó un “recorrido de dos años” de políticas que, a su entender, han sido devastadoras. “Las leyes no crean fuentes de trabajo”, sentenció el legislador peronista, quien buscó derribar el argumento oficialista de que la flexibilización o modernización normativa actúa como un motor automático de empleo.
Bensusán aportó cifras alarmantes para sostener su postura: la pérdida de más de 250.000 puestos de trabajo y el cierre de 20.000 pymes bajo la actual administración. Para el senador pampeano, el dictamen no solo no soluciona estos problemas, sino que los profundiza al mantener beneficios impositivos para los sectores más concentrados de la economía. Además, introdujo una advertencia legal de peso al calificar de “inconstitucional” el hecho de modificar normativas tributarias dentro de un dictamen de reforma laboral, señalando que el camino elegido por el Ejecutivo es irregular y peligroso para la seguridad jurídica.
En la vereda opuesta, Daniel Kroneberger sostuvo su voto a favor apelando a la necesidad de “actualizar las leyes laborales al mundo del trabajo actual”. Con una mirada pragmática, el senador radical coincidió en que una ley por sí sola no genera empleo —el cual surge del crecimiento económico—, pero defendió la reforma como una herramienta indispensable para generar previsibilidad y ordenar reglas que permitan a los excluidos ingresar al sistema formal.
Kroneberger subrayó que la postura de su bloque no es coyuntural, sino que responde a una agenda histórica de modernización del sistema sin renunciar a los derechos básicos. En su intervención, puso especial énfasis en la “empleabilidad”, destacando que la capacitación y la formación son las llaves para que miles de argentinos puedan insertarse en un mercado que hoy les exige competencias que no poseen. Asimismo, el legislador radical marcó sus propias fronteras: la defensa del federalismo y la protección de regímenes especiales, como el Estatuto del Periodista Profesional, asegurando que cualquier cambio en sectores específicos debe ser fruto de un debate propio y no de una simplificación generalizada.
Mientras Bensusán advierte sobre un “cuento” que profundiza la desigualdad y el cierre de empresas, Kroneberger ve en la reforma el “inicio de un proceso más amplio” de inclusión y reglas claras. En el medio, queda una provincia y un país que observan cómo sus legisladores interpretan, desde prismas opuestos, la urgencia de transformar el trabajo en un derecho efectivo y no solo en una declaración de deseos. La votación de los pampeanos deja en claro que, para algunos, el cambio es una amenaza a la soberanía laboral, mientras que para otros es la única balsa posible en medio de la parálisis del sistema actual.