Quintero rescindió y otra vez se va libre de River

Es la segunda vez que abandona el club como jugador libre y la tercera salida en apenas ocho años. Un desenlace que expone errores de planificación de todas las partes.

dPosta – Hay jugadores que trascienden los números. Juan Fernando Quintero es uno de ellos. Su gol en la final de la Copa Libertadores 2018 frente a Boca lo convirtió en un personaje eterno para River. Nadie podrá borrar esa página de la historia. Pero una cosa es el legado y otra muy distinta es la forma en la que termina cada ciclo.

Esta semana, River oficializó la rescisión del contrato del colombiano “de común acuerdo”. El resultado es simple: el club que hace apenas un año había invertido cerca de tres millones de dólares para repatriarlo vuelve a quedarse sin recuperar un solo peso por su pase.

No es un hecho aislado. Es la segunda vez que Quintero se marcha libre de River. Ya había ocurrido a fines de 2022 y ahora la historia se repite. Si se toma toda su relación con el club, es además su tercera salida desde que llegó en 2018: una venta a China en 2020 y dos rescisiones posteriores.

El desenlace también deja expuesta una planificación deportiva que nunca terminó de consolidarse. En su tercer ciclo, Quintero arrancó como titular e incluso llevó la cinta de capitán en los primeros partidos del Apertura 2026 bajo la conducción de Marcelo Gallardo. Sin embargo, la salida del “Muñeco” cambió completamente su escenario.

Con la llegada de Eduardo Coudet perdió protagonismo, dejó de ser una pieza importante y terminó envuelto en un conflicto público con el entrenador. Mientras desde el cuerpo técnico sostenían que debía reincorporarse a los entrenamientos tras su participación en el Mundial con Colombia, el futbolista aseguraba que no había existido contacto desde que había sido licenciado. River optó por respaldar al nuevo técnico y cerrar el vínculo.

Desde lo deportivo, la decisión puede tener argumentos. Un futbolista de 33 años, con un salario elevado y sin continuidad difícilmente justificara una inversión semejante. El problema aparece cuando se analiza el contexto.

River desembolsó alrededor de tres millones de dólares para volver a incorporarlo a mediados de 2025. Apenas un año después, el ciclo termina sin una transferencia, sin una compensación económica y con el jugador nuevamente dueño de su pase.

El caso también invita a mirar la responsabilidad del propio Quintero. A lo largo de su carrera en River, su calidad nunca estuvo en discusión. Lo que sí quedó marcado fue la dificultad para sostener proyectos a largo plazo. En ocho años protagonizó tres etapas distintas en el club y volvió a marcharse sin completar un proceso estable.

Nadie discutirá que Juanfer ocupa un lugar privilegiado en la memoria riverplatense. El gol de Madrid lo convirtió en leyenda y ese reconocimiento será permanente. Pero el fútbol también se construye con decisiones de gestión y planificación.

Y en ese terreno, la tercera despedida del colombiano deja un sabor difícil de justificar: un futbolista que llegó tres veces, que se fue tres veces y que, en dos de ellas, dejó a River sin recibir absolutamente nada a cambio.