dPosta – La caída del poder adquisitivo y las dificultades económicas que atraviesan muchas familias volvieron a poner en escena una práctica que marcó una época en la Argentina: el trueque. En Santa Rosa, un grupo de vecinos y vecinas decidió organizar un Club del Trueque para intercambiar productos y servicios sin utilizar dinero, apelando a la cooperación como alternativa frente al complejo contexto económico.
La iniciativa comenzó a difundirse a través de las redes sociales y tendrá su presentación formal este sábado a las 16 en la plaza San Martín, donde se realizará una reunión abierta para quienes deseen sumarse a la propuesta.
Desde el grupo de Facebook “Club del Trueque Santa Rosa”, los organizadores explicaron que el espacio estará destinado exclusivamente al intercambio de bienes y servicios, sin operaciones de compra o venta.
“Este grupo está destinado exclusivamente al intercambio de productos y servicios mediante trueque, sin compra, venta, ni uso de dinero. La idea es dar una nueva oportunidad a lo que ya no usás y conseguir lo que necesitás a través de intercambios justos y de buena fe”, señalaron en la convocatoria.
El objetivo es conformar una red de intercambio basada en la confianza entre los participantes, donde cada persona pueda ofrecer aquello que produce o ya no utiliza y, al mismo tiempo, acceder a bienes o servicios que necesita.
Un modelo que nació en los 90
El sistema moderno de clubes de trueque en Argentina surgió el 1 de mayo de 1995 en Bernal, provincia de Buenos Aires, impulsado por Carlos de Sanzo, Horacio Covas y Rubén Ravera, como una respuesta comunitaria frente al desempleo y la recesión económica.
Un año más tarde comenzaron a utilizarse créditos impresos para facilitar las transacciones entre los participantes, una herramienta que permitió expandir rápidamente la red y que alcanzó su máxima expresión durante la crisis de 2001.
Los intercambios se realizaban en los llamados “nodos”, espacios comunitarios como clubes, escuelas, galpones o plazas, donde los participantes se reunían varias veces por semana para ofrecer e intercambiar productos y servicios.
Uno de los pilares del sistema era el concepto de prosumidor, según el cual cada integrante debía asumir simultáneamente el rol de productor y consumidor para garantizar el equilibrio de la red.
Entre 2001 y 2002, se estima que el movimiento llegó a reunir entre 2,5 y 4 millones de personas y a conformar entre 5.000 y 8.000 nodos distribuidos en casi todas las provincias del país.
Con este antecedente, los impulsores del Club del Trueque en Santa Rosa buscan reconstruir una red local de intercambio solidario que permita aliviar el impacto de la pérdida del poder adquisitivo y fortalecer los vínculos comunitarios en un escenario económico cada vez más desafiante.
(Imagen ilustrativa)