dPosta – Mario Javier Aires, de 29 años, fue condenado hoy por el juez de control Diego Ambrogetti a la pena de ocho meses de prisión de cumplimiento efectivo, tras ser considerado autor del delito de “lesiones graves cometidas con exceso en la legitima defensa”. La sentencia se dio en el marco de un acuerdo de juicio abreviado, que la víctima (su cuñado) rechazó.
La ironía del destino quiso que la condena contra el hombre de 29 años se conociera el mismo día que en la Alcaidía de la URII apuñalaban a un detenido, un episodio violento que en circunstancias similares Mario Aires presenció en directo hace casi dos años en la misma dependencia policial, convirtiéndose involuntariamente en un “testigo clave” y objeto de sospechas por su aporte para el esclarecimiento del hecho.
El episodio que motivó la condena tuvo lugar el 20 de abril de 2025. Aquella jornada, lo que debía ser una reunión familiar en una vivienda del barrio Federal derivó en una tragedia evitable. Según consta en el legajo judicial, una discusión entre el cuñado de Aires y la pareja de este último fue el detonante. Al intervenir en la disputa, Aires fue empujado violentamente en dos oportunidades por el damnificado, lo que provocó que cayera sobre una silla y golpeara contra un mueble. En medio del descontrol, el ahora condenado tomó un cuchillo de cocina del dueño de casa y le asestó una puñalada en el abdomen a su cuñado.
La herida no fue superficial: puso en riesgo la vida de la víctima perforándole los intestinos, por lo que fue operado y pasó un tiempo largo en Terapia Intensiva del Hospital Centeno. De hecho, Aires fue formalizado por el delito de “tentativa de homicidio”, aunque quedó abierta la posibilidad de “lesiones graves”, según la evolución de la víctima.
Sin consentimiento
El acuerdo de juicio abreviado fue presentado de manera conjunta por el fiscal Guillermo Komarofky, el defensor oficial Héctor Freigedo y el propio imputado. En este tipo de procedimientos, el acusado admite su culpabilidad a cambio de una pena previamente pactada. Sin embargo, el proceso encontró un obstáculo ético: el rechazo rotundo de la víctima. Al ser consultado, el cuñado de Aires manifestó su disconformidad con los ocho meses de prisión efectiva, calificando la condena como insuficiente frente al daño físico sufrido y las pérdidas económicas derivadas de su convalecencia. Además, el damnificado ya ha comenzado a asesorarse para iniciar un reclamo en el fuero civil.
Pese a este reclamo, el juez Ambrogetti explicó en sus fundamentos que, si bien la opinión de la víctima debe ser escuchada conforme a la ley, no es vinculante para la decisión final del magistrado. El tribunal consideró que los testimonios, los informes médicos y la reconstrucción de la mecánica del hecho —donde existió una provocación física previa hacia Aires— justificaban la calificación de exceso en la legítima defensa y la procedencia de la salida alternativa solicitada por las partes.

El círculo de la violencia
El trasfondo de esta condena no puede ignorar quién es Mario Javier Aires y, para resaltar más su nombre, quiso el destino su condena se conociera el mismo día que en la Alcaidía apuñalaran a otro preso.
Aires se instaló en el debate público en diciembre pasado, durante el juicio por el homicidio de Gonzalo Muñoz, ocurrido en marzo de 2024. Muñoz había ingresado a un pabellón de la Alcaidía de forma agresiva, desafiando a los internos con una faca, y terminó siendo apuñalado esa misma noche, lo que derivó en su muerte días después. Aires, quien compartía celda con Muñoz en el momento del ataque, se convirtió en un testigo fundamental para la Fiscalía tras cambiar su versión inicial y señalar a los responsables.
Aquel testimonio fue el pilar que permitió condenar a tres internos por el crimen de Muñoz, aunque fue duramente cuestionado por los abogados defensores. Se alegó entonces que Aires habría recibido beneficios procesales y un alojamiento privilegiado en una dependencia “VIP” a cambio de su declaración incriminatoria ante el fiscal Juan Pellegrino. Haciendo gala del uso de la bola de cristal, la defensora oficial Soledad Forte avisó en ese momento que Aires tenía pendiente una causa por “tentativa de homicidio”, que podía encaminarse a una condena por una carátula más benigna.
Hoy, con esta condena por apuñalar a su propio cuñado, Aires vuelve a ocupar las crónicas policiales, demostrando que su vínculo con la violencia y la justicia sigue siendo una constante en su historia personal. Al mismo tiempo, la defensora Forte confirmó sus dotes esotéricos para adivinar el futuro.