dPosta – En una noche donde el Parque Ángel Larrea recordó por qué es una de las calderas más vibrantes del básquetbol pampeano, Pico Football Club dio un paso vital hacia la clasificación. El equipo de Gustavo Morla venció 82-71 a Central Entrerriano, demostrando una madurez colectiva que le permite soñar con meterse entre los cuatro mejores de la Conferencia Sur.
El comienzo fue cuesta arriba. La visita, impulsada por la efectividad de Reynoso y Montani, castigó desde el perímetro y asfixió la salida del local. Central se llevó el primer parcial 31-23, dejando a Pico con la obligación de reinventarse. Tras un segundo cuarto de paridad donde José Peralta y Rodrigo Sánchez sostuvieron la estantería, el descanso largo llegó con un 40-47 que aún favorecía a los entrerrianos.
El quiebre se produjo en el complemento. Pico ajustó las tuercas defensivas y encontró en Leonardo Mainoldi al guía necesario. El experimentado jugador no solo aportó puntos clave, sino que contagió liderazgo en un tercer cuarto que terminó 18-12. Con la diferencia reducida al mínimo (58-59), el último período fue un monólogo albinegro.
Peralta, Sánchez y un Valentín Allier oportuno se sumaron al vendaval de Mainoldi para quebrar la resistencia de un Central que perdió la brújula. Con un parcial final de 24-12, el Decano selló una victoria de carácter que lo deja con vida. La ecuación es clara: debe vencer a La Unión de Colón —posiblemente por amplio margen— y esperar que los resultados de Quilmes o los propios colonenses en sus otras presentaciones le abran la puerta grande del Top 4. En el Larrea quedó claro: este equipo no se rinde.