Muerte en la Alcaidía: pruebas genéticas complican a algunos acusados

La labor científica encontró ADN de la víctima y algunos de los acusados en facas y prendas de vestir. Schneider y Pérez Albornoz declararon y se jugaron la última carta. Este martes llegan los alegatos.

dPosta – En los Tribunales de Pico se llevó a cabo este lunes la última audiencia de juicio por el homicidio de Gonzalo Muñoz, ocurrido en marzo de 2024 en la Alcaidía de Pico. El trabajo de peritos forenses fue lo más sobresaliente de la jornada, que culminó con la ampliación de declaración de dos acusados y la posterior visita al pabellón de detenidos donde ocurrió el hecho, donde jueces y abogados llevaron adelante una inspección ocular.

La audiencia del lunes comenzó con el testimonio fundamental de la licenciada Cecilia Bobillo, responsable del Laboratorio de Genética Forense del Ministerio Público de La Pampa. La perito expuso el resultado de la labor técnica realizada sobre las muestras de sangre en las facas y prendas secuestradas, que vinculan a tres de los acusados con el hecho.

En su informe, Bobillo confirmó el hallazgo de rastros de sangre de la víctima, Gonzalo Muñoz, mezclados con el perfil genético del acusado Dino Pérez Albornoz en la hoja y el mango de la faca que portaba el fallecido. Este hallazgo es crucial para establecer la dinámica del enfrentamiento. Además, se detectó sangre de Muñoz en un trozo de tela y sobre el piso, en la zona cercana al portón de salida, que es el lugar hasta donde fue arrastrado y golpeado.

La pericia genética también fue determinante en el análisis de las vestimentas: se encontraron restos de sangre de Muñoz en dos camperas utilizadas por los acusados Gianfranco Schneider y Gastón Alcalde. No obstante, en otras facas y trapos secuestrados se encontraron perfiles genéticos de cuatro o cinco personas distintas, lo que impidió llegar a una conclusión categórica sobre esos elementos específicos.

Las heridas

Posteriormente, prestó declaración el médico forense Pablo Lucero, quien detalló las heridas que causaron la muerte de Muñoz. El profesional confirmó que el deceso ocurrió el 17 de marzo de 2024, a las 14:30 horas, a consecuencia de una “insuficiencia cardiorrespiratoria provocada por herida de arma blanca”. Aclaró que Muñoz fue intervenido quirúrgicamente en el Hospital Centeno, pero la gravedad de la lesión resultó irreversible.

El forense explicó que en el cuerpo de la víctima se detectaron múltiples lesiones de tipo “punzantes”, es decir, producidas por elementos que ejercen presión en lugar de objetos con filo. El informe constató siete lesiones en zonas vitales, con heridas punzantes en axila, abdomen, brazo, muslo derecho y pierna izquierda.

La herida identificada como mortal fue una lesión intercostal, ubicada a cinco centímetros de la tetilla izquierda. Esta herida penetró cinco centímetros, rompiendo el pericardio y provocando un pinchazo directo en el corazón. A preguntas de la defensa, el forense puntualizó que, si bien el cuerpo tenía siete lesiones en zonas vitales, la única que ingresó con gravedad fue la del corazón; el resto de las heridas eran superficiales y podrían catalogarse como “leves” según la descripción del Código Penal. El médico también confirmó una herida punzante en la rodilla izquierda del testigo clave, Mario Aires, compatible con la hipótesis de que este fue atacado por Muñoz. Finalmente, señaló que Alcalde presentaba una mano inflamada, lesión que podría ser compatible con un golpe al rostro de la víctima.

Ampliación y desmentida

Una vez concluida la ronda de testigos, la defensora Soledad Forte solicitó la ampliación de declaración de los acusados Gianfranco Schneider y Dino Pérez Albornoz. Ambos utilizaron este espacio para intentar desvirtuar los dichos del testigo Mario Aires respecto a los momentos previos y posteriores al fatal suceso.

Schneider negó categóricamente la versión de Aires de que habían pasado un tiempo prolongado en la celda 5 planeando el homicidio, argumentando que los videos de seguridad lo muestran en el pasillo del pabellón. Además, acusó directamente a Aires de pretender apoderarse de las pertenencias de Muñoz una vez que este fue retirado herido, defendiéndose con un “Queríamos sacarlo, pero no robarle”. También negó haber presionado a Aires para alterar su versión de los hechos.

Por su parte, Dino Pérez Albornoz negó cualquier interacción con Mario Aires. En su relato, Pérez Albornoz indicó que, al ingresar a la celda 1, Gonzalo Muñoz se encontraba parado (en contraposición a la versión de Aires que lo ubicaba recostado) y que fue la víctima quien lanzó la primera puñalada contra él.

Etapa final

Como última diligencia del debate, las partes se trasladaron a la Alcaidía de la Unidad Regional II para realizar una inspección ocular del pabellón, a solicitud de la defensa de dos de los imputados. Esta actividad se desarrolló sin la participación de la prensa.

El juicio entrará en su etapa definitoria este martes con los alegatos de clausura. La Fiscalía anticipó que se espera que ratifique su posición de que el hecho constituye un “homicidio calificado por la premeditación de dos o más personas”, figura penal que conlleva la pena de prisión perpetua. Por su parte, los abogados defensores buscarán demostrar que se trató de un “homicidio en riña”, argumentando que la acción fue una reacción no planificada generada por el miedo ante la irrupción de Muñoz, quien ingresó al pabellón armado con una faca y dispuesto a imponer su autoridad. La diferencia en la calificación legal es de peso, pues la figura de “homicidio en riña” tiene un máximo de seis años de prisión.