Los estatales pampeanos esperan un nuevo llamado a paritarias

La Mesa Intersindical buscará sostener la actualización de los haberes frente a la inflación y avanzar hacia un salario que cubra el costo de la canasta familiar relevada en la provincia.

dPosta – La negociación salarial entre el Gobierno de La Pampa y los gremios que representan a los trabajadores estatales volverá a ponerse en marcha durante los primeros días de agosto. La convocatoria, prevista para antes del día 10, permitirá comenzar a definir los aumentos correspondientes al tercer trimestre del año.

El escenario estará marcado por la intención sindical de preservar el poder adquisitivo de los salarios en un contexto económico que continúa mostrando elevados niveles de inflación y dificultades para proyectar la evolución de los precios a mediano plazo. Por ese motivo, la modalidad de acuerdos trimestrales volverá a ser el eje de la discusión.

Uno de los principales parámetros que llevarán los sindicatos a la mesa de negociación será la denominada canasta pampeana, un indicador elaborado con la metodología del INDEC, pero utilizando precios relevados en distintos puntos de la provincia. Según la última medición disponible, correspondiente al bimestre marzo-abril, ese valor alcanzó los $1.680.000.

Actualmente, el salario mínimo garantizado para un trabajador estatal sin antigüedad ni cargas de familia se ubica en $1.248.000, mientras que para un agente con grupo familiar ronda los $1.600.000. La intención gremial es reducir la distancia entre esos ingresos y el costo de la canasta, evitando una nueva pérdida del poder de compra.

Antes del inicio de las paritarias, los sindicatos actualizarán el relevamiento de precios para contar con una referencia más cercana a la realidad económica al momento de negociar.

Del lado del Gobierno provincial, la discusión se desarrollará en un contexto de restricciones financieras. La disminución de la actividad económica y la menor disponibilidad de recursos provenientes de la Nación condicionan el margen para otorgar incrementos salariales superiores a la evolución de la inflación.

Con ese panorama, la continuidad de la cláusula gatillo aparece como uno de los puntos centrales de la negociación, ya que permitiría que los haberes acompañen la variación del índice de precios durante el trimestre y eviten un deterioro del ingreso real de los trabajadores estatales.