dPosta – La música volvió a ocupar el centro de la escena en El Viejo Galpón con una nueva edición de La Jam, una propuesta desarrollada en el marco del ciclo Ateneo Cultural que reunió a Mermelada Funk, Body and Soul y La Mara Big Band frente a un importante acompañamiento del público.
Más allá del encuentro entre diferentes estilos y formaciones, la jornada permitió poner en circulación el trabajo de artistas de la ciudad y generar un nuevo espacio para la música en vivo. El escenario de El Viejo Galpón volvió así a funcionar como punto de encuentro para iniciativas vinculadas con la producción cultural local.
Pero la particularidad de esta edición estuvo también detrás de escena. La realización fue posible mediante un esquema de cooperación que involucró a la Municipalidad de General Pico, la Asociación de Padres y Amigos del Ensamble de Vientos y Percusión y una empresa vinculada a los servicios técnicos de sonido e iluminación.

La institución tuvo a su cargo la cantina y destinó parte de los ingresos obtenidos por las entradas al servicio técnico del espectáculo, mientras que la empresa prestadora acompañó con un precio promocional. Por su parte, el Municipio asumió el pago de las bandas participantes.
La experiencia permitió trasladar a la práctica una modalidad de producción que combina recursos y responsabilidades entre distintos actores de la comunidad. De esta manera, el Estado municipal sostuvo su rol en el financiamiento y promoción de los artistas, mientras que el aporte de una institución y del sector privado hizo posible ampliar las condiciones para concretar la propuesta.
En diálogo con esta mirada, el director de Gestión Cultural, Matías Rach, destacó que la experiencia permite “pensar otras formas de producción cultural”, en las que el Estado continúe garantizando el acceso a propuestas culturales y el acompañamiento a los músicos, pero incorporando mecanismos de cooperación con instituciones y empresas.
El funcionario consideró que este tipo de experiencias puede abrir nuevas posibilidades para la agenda cultural de la ciudad, tanto por las oportunidades que genera para los artistas como por el fortalecimiento de las instituciones que participan en su desarrollo.
Así, La Jam no solo propuso una noche de música en vivo, sino que también funcionó como una experiencia concreta de articulación para ampliar la oferta cultural de General Pico y generar nuevas oportunidades de encuentro entre artistas, instituciones, empresas y comunidad.