dPosta – La despedida de Lionel Messi de la Selección argentina en el estadio Monumental, que debía quedar en la memoria por la emoción del último partido del capitán en el país, terminó envuelta en una fuerte polémica. Los problemas de organización, las pantallas gigantes que no estuvieron disponibles y un espectáculo de drones que generó burlas en las redes sociales abrieron un nuevo capítulo en la disputa entre la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) y River Plate.
El conflicto escaló después de que Marketing Sports, la productora contratada por la AFA para organizar los espectáculos musicales, responsabilizara al club por el retiro de las pantallas del estadio. La controversia derivó en una respuesta de River, que rechazó esa versión y difundió su propia reconstrucción de los hechos.
La falta de pantallas afectó a los más de 80.000 espectadores que asistieron al Monumental. Muchos no pudieron apreciar de cerca los movimientos de Messi ni las actuaciones de los artistas invitados, entre ellos Soledad Pastorutti. La situación generó malestar entre los asistentes, especialmente por el elevado costo de algunas entradas, que superaban el millón de pesos.
Además, la ausencia de ese equipamiento habría perjudicado uno de los momentos musicales previstos para la despedida: la presentación del Grupo Cali, una de las bandas de cumbia preferidas del futbolista, que finalmente no tocó.
Cruce de versiones por las pantallas
La productora sostuvo que River retiró las pantallas tres días después de que la AFA anunciara el amistoso frente a Benín. Desde el club, en cambio, aseguraron que el desmontaje había sido comunicado el 8 de julio y se concretó el 13 de septiembre, antes de que se confirmara el encuentro, anunciado el 15 de septiembre.
La institución de Núñez también cuestionó la organización técnica del evento. Según su versión, las tareas de sonido e iluminación estaban bajo la órbita de Marketing Sports, mientras que las responsabilidades operativas del club se limitaban a la voz del estadio y la cinta de luces, con supervisión del personal de la AFA.
Otro punto de discusión fue la provisión de energía eléctrica. River afirmó que recomendó a la productora contratar un grupo electrógeno, una práctica habitual en los partidos y espectáculos que organiza, pero que la sugerencia no fue aceptada para evitar ese costo.
El club también señaló que no se habían contratado camarines para los músicos convocados. Por ese motivo, artistas como Soledad Pastorutti y Ulises Bueno, además de los integrantes del Grupo Cali, debieron utilizar oficinas de la Gerencia de Infraestructura.
A esto se sumó un dato que alimentó las críticas: la primera reunión técnica entre River y la productora se habría realizado el lunes 5 de octubre, apenas un día antes del partido.
Desde la institución defendieron sus antecedentes en la organización de encuentros deportivos, recitales y eventos internacionales, y remarcaron que suelen asumir la responsabilidad integral de esas producciones.
La otra gran controversia se produjo después de las palabras de despedida de Messi, cuando un espectáculo de drones proyectó publicidad de Sancor Seguros. La aparición de la marca en un momento que debía estar dedicado al futbolista sorprendió al propio capitán y desató una ola de críticas y memes en las redes sociales.
La repercusión fue tal que la compañía aseguradora publicó un comunicado para pedir disculpas por haber opacado el protagonismo de Messi durante el homenaje.
La disputa también alcanzó a Tapia
Los problemas de la despedida se produjeron en medio de una relación cada vez más tensa entre Claudio Tapia, presidente de la AFA, y la conducción de River, encabezada por Stefano Di Carlo.
Según publicó La Política Online, el titular de la asociación interpreta que desde el club se estaría gestando una maniobra para desplazarlo de su cargo. Esa versión se suma a un escenario de enfrentamiento que también tuvo una expresión pública durante el homenaje.
En distintos momentos de la noche, sectores de la tribuna entonaron cánticos contra Tapia, que se extendieron entre buena parte de los asistentes. Los episodios se repitieron al menos cinco veces, pese a la buena relación que el dirigente mantiene con Messi.