Karen Reichardt sumó al debate político la “tesis de la enfermedad mental”

La candidata que acompañaba al pelado que se fue, y ahora es dupla del colorado que no se ve, hizo un análisis del votante peronista, digno de lo que se esperaba de su aporte para enriquecer la política argentina.

dPosta – La discusión política en Argentina acaba de recibir un fundamental—y ciertamente delicado—aporte desde la medicina psiquiátrica o, como preferimos llamarlo, el neuro-electoralismo. La encargada de esta revelación no fue una eminencia de la salud, sino Karen Reichardt, candidata a diputada nacional por La Libertad Avanza (LLA), durante una entrevista en el programa “Pan y Circo” de Radio Rivadavia.

La polémica se desató cuando el periodista Jonatan Viale la consultó sobre a qué sector del electorado buscaba persuadir. Lejos de la retórica política tradicional, Reichardt optó por el diagnóstico clínico al referirse al votante kirchnerista. Su tesis inaugural no pudo ser más clara:

“De verdad que es una enfermedad mental. La persona que te dice ‘yo voto al peronismo o al kirchnerismo’ va con problemas…”

Ante la sorpresa natural que genera semejante precisión diagnóstica en un debate político, fue el periodista Lucas Morando quien, con la seriedad que ameritaba la ocasión, le repreguntó para confirmar la cita. La candidata, con una contundencia académica digna de un paper científico, ratificó sin pestañear: “Sí”.

Chip cultural y geografía de la decadencia

A partir de allí, la candidata se dedicó a justificar su hallazgo, desestimando la noción de la “diferencia ideológica” y enfocándose en la incapacidad perceptiva del electorado. La clave, según Reichardt, es la falta de visión del votante:

“Las personas que no tienen la capacidad de ver otra mirada. Que vos me digas ‘yo estoy mirando algo, veo que no tengo cloacas, ¿por qué sigo votando a las mismas personas?’”

Para Reichardt, la raíz del problema no es la coyuntura, sino una patología cultural profundamente arraigada. No es que el votante piense diferente, sino que ha internalizado el error. Con la autoridad de quien ha descifrado un código genético ancestral, explicó:

“No es que piensan distinto, es un tema cultural. No es un tema de pensamiento. No es que piensan en Perón. Es un tema de cultura, lo tienen adentro.”

Finalmente, en un intento de aportar una sutileza lingüística al debate, la candidata intentó matizar el tono, aunque sin modificar la sustancia de su diagnóstico, explicando que se trataba de una metáfora avanzada para referirse a la rigidez cerebral:

“No dije enfermos mentales, dije enfermedad. Es una manera de decir cuando tenés una enfermedad en la cabeza, un chip, que vos, cuando decís, se me tara.”

La candidata, que ocupa el segundo lugar en la lista de LLA por la provincia de Buenos Aires, cerró su intervención citando la evidencia empírica y geográfica que le otorga su doble residencia en Capital y Pilar, utilizando la zona sur del conurbano como un ejemplo elocuente del desastre psíquico-electoral:

“Vivo en capital y en provincia, en Pilar y acá. Y soy de zona sur. Yo a Banfield… es un asco, y vos decís ¿por qué siguen votando lo mismo?”

Con esta valiosa contribución al debate, la candidata Reichardt no solo busca un escaño, sino que invita a los bonaerenses a realizarse un chequeo psiquiátrico antes de emitir su sufragio, no vaya a ser que esa “enfermedad en la cabeza” termine distorsionando el resultado electoral.