Juzgan al hombre que le sacó casi 500 vacunos a su tía

La trama de traición familiar ocurrida en un campo de la zona de Arata comenzó a debatirse esta semana en los Tribunales de Pico. La Fiscalía acusa por defraudación, pero la Querella pide que sea por abigeato agravado.

dPosta – En los Tribunales de Pico comenzó este jueves un juicio resonante con impacto en el campo, con un fuerte condimento deslealtad. En el banquillo de los acusados se sienta Carlos María Arrigone, un hombre señalado no solo por un perjuicio económico millonario, sino por haber quebrado el vínculo de confianza más elemental: el de la familia. La denunciante es su propia tía, Nélida Arrigone, quien sostiene que su sobrino hizo desaparecer y vendió, sin autorización alguna, un total de 498 novillos de su propiedad.

El caso, que se sustancia bajo la conducción del juez Marcelo Pagano, trasciende la mera disputa comercial. Según la reconstrucción fiscal liderada por Matías Juan y Damián Campos, el imputado aprovechó su rol como administrador y arrendatario del establecimiento rural “La Loma”, ubicado en las cercanías de Arata, para disponer de la hacienda ajena como si fuera propia.

La Fiscalía sostiene que Arrigone comercializó los animales y percibió el dinero de las operaciones a espaldas de su tía, configurando el delito de defraudación por administración infiel. Para los fiscales, la clave reside en la traición a la responsabilidad delegada por la dueña del campo.

Sin embargo, el inicio del debate reveló una fuerte discrepancia en la estrategia de la acusación. La querella, representada por los abogados Pedro Febre y Joaquín Gómez, decidió elevar la apuesta jurídica. Si bien coinciden en los hechos descriptos por la Fiscalía, consideran que la figura de “administración infiel” queda corta frente a la gravedad de lo ocurrido.

Para Febre, los animales nunca salieron de la esfera de custodia de Nélida Arrigone, por lo que su sobrino no solo administró mal, sino que sustrajo la propiedad. Bajo esta premisa, la querella impulsará la condena por abigeato agravado, basándose en el artículo 167 del Código Penal, que castiga con mayor dureza el robo de ganado cuando existen condiciones personales específicas en el autor que facilitan el delito.

La trama comenzó a desmoronarse en enero de 2024. Según los testimonios de médicos veterinarios que trabajaron en “La Loma”, en aquel entonces se constató que los corrales estaban vacíos. Las inspecciones del SENASA confirmaron luego las irregularidades y la ausencia total del ganado.

Lo más impactante de la jornada de apertura fue el relato de cómo la propietaria se enteró de la maniobra: una simple comunicación de rutina sobre controles sanitarios disparó la sospecha que terminó en la confirmación del vacío patrimonial. El propio Arrigone habría admitido ante los veterinarios, en aquel momento, que los novillos ya habían sido vendidos, aunque sin aclarar que no tenía el aval de la dueña.

Del otro lado, la defensa técnica de Carlos María Arrigone, a cargo de Ariel García, optó por un hermetismo estratégico. En sus palabras iniciales, el letrado anticipó que demostrará que su asistido no cometió ningún delito, ni bajo la figura de fraude ni bajo la de abigeato. Con un tono desafiante, García adelantó que, al finalizar las jornadas de prueba, solicitará la absolución total de su “pupilo”.

El juicio continuará con la exposición de pruebas documentales y periciales, mientras el sector rural de La Pampa observa con atención un proceso que pone en juego no solo 500 cabezas de ganado, sino el valor de la palabra y la confianza en la administración de los campos de la región.