dPosta – La estabilidad del comercio energético global y la seguridad en Medio Oriente sufrieron un nuevo revés este miércoles. Irán tomó la drástica decisión de suspender el tránsito de buques petroleros a través del estrecho de Ormuz, una de las arterias marítimas más vitales del mundo. Según informó la agencia de noticias semioficial iraní Fars, la medida es una respuesta directa a la persistente ofensiva militar de Israel contra el Líbano. Aunque a primera hora del miércoles un buque petrolero logró cruzar el estrecho con el “permiso” explícito de las autoridades iraníes —tras entrar en vigor una tregua de dos semanas entre Washington y Teherán—, el panorama cambió abruptamente ante la escalada de bombardeos en suelo libanés.
La aclaración de Trump y la postura del Pentágono
Poco después de que se celebrara el inicio del alto el fuego bilateral entre las potencias, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, introdujo un matiz determinante: el Líbano no forma parte del acuerdo de cese de hostilidades. Esta exclusión técnica permitió que las operaciones militares israelíes continuaran sin violar, bajo la óptica de Washington, el pacto con Irán.
Por su parte, el secretario de Defensa estadounidense, Pete Hegseth, brindó declaraciones estremecedoras desde el Pentágono. Hegseth confirmó que las fuerzas armadas estaban preparadas para ejecutar la amenaza de Trump de acabar con la “civilización entera” de Irán si no se alcanzaba un acuerdo de paz previo. “Teníamos objetivos fijados, listos para atacar: infraestructura crítica, puentes y centrales eléctricas”, detalló el funcionario. Según Hegseth, fue precisamente esa presión extrema y la amenaza de arrebatarles la capacidad de exportar energía lo que llevó a los negociadores iraníes a cerrar el trato. Trump había reforzado este mensaje en sus redes sociales, advirtiendo que, de no haber acuerdo, Irán “moriría esa misma noche y jamás volvería”.

Operación “Oscuridad Eterna”: Caos en el Líbano
Mientras la diplomacia se movía bajo amenazas en el Golfo Pérsico, el Líbano se convertía en un escenario de devastación. Aviones de combate israelíes lanzaron la operación “Oscuridad Eterna”, una oleada masiva de ataques aéreos que impactaron en barrios densamente poblados de Beirut, así como en el sur y este del país. El ejército israelí describió esta incursión como su mayor ofensiva hasta la fecha, afirmando haber destruido más de 100 centros de mando y emplazamientos militares pertenecientes a Hezbolá.
Sin embargo, el costo humano ha sido altísimo. El Ministerio de Salud libanés, a través del ministro Rakan Nassereddine, confirmó que los bombardeos han dejado al menos 112 muertos y más de 837 heridos en las últimas horas. La situación en los hospitales de Beirut es desesperante; el personal médico emitió llamados urgentes para la donación de sangre de todos los tipos, advirtiendo que los suministros se agotan rápidamente frente al flujo incesante de civiles heridos. Equipos de defensa civil trabajan contra reloj removiendo escombros en busca de sobrevivientes en edificios residenciales reducidos a cenizas.
Reacciones internacionales y la amenaza del CGRI
El primer ministro libanés, Nawaf Salam, hizo un llamado desesperado a los aliados internacionales para detener los bombardeos “por todos los medios disponibles”, mientras que el presidente Joseph Aoun denunció que Israel ignora sistemáticamente el derecho internacional y ha violado los compromisos de tregua acumulados en los últimos 15 meses.
Desde Teherán, la respuesta no se hizo esperar. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (CGRI) calificó los ataques en Beirut como una “brutal masacre” y advirtió, a través de la emisora estatal IRIB y la cadena CNN, que cumplirá con su deber de dar una “respuesta contundente” si las agresiones no cesan. Hezbolá, por su parte, aseguró que la sangre de los mártires no será en vano y que estos ataques solo refuerzan su determinación para resistir. A pesar de que la oficina de Benjamin Netanyahu afirmó que Israel cumplirá la tregua pactada con Irán, la aclaración de que las operaciones en el Líbano seguirán adelante mantiene a la región al borde de una guerra total de consecuencias impredecibles.