

dPosta – Tras bajarse de la misa en la Basílica de Luján en homenaje por el primer aniversario de la muerte del Papa Francisco, la vicepresidenta Victoria Villarruel fue a la Basílica María Auxiliadora y San Carlos del barrio porteño de Almagro, donde Jorge Bergoglio fue bautizado, y explicó que decidió ausentarse de la ceremonia oficial porque allí se juntó “lo peor de la casta política”.
“Vine acá que es el lugar donde el Papa fue bautizado, donde se hizo hijo de Dios”, señaló la titular del Senado en declaraciones televisivas.
Tras denunciar una “politización” de la misa de Luján, Villarruel tomó distancia de la misa de Luján, al señalar que en esa ceremonia “estaba lo peor de la casta política”.
“La ceremonia tenía un contenido que era el recuerdo al Papa. Era una ceremonia en la que estaba lo peor de la casta política. Yo en eso soy coherente con mis creencias. Soy católica, vengo a misa y quiero estar entre mis compatriotas”, apuntó.
“Como el 2 de abril, me parece que la política se mete en fechas que son de la gente. Yo prefiero estar con la gente, con otros argentinos”, insistió Villarruel.
Con el presidente Javier Milei en Israel, Villarruel le tocó desempeñar la primera magistratura, y por eso se esperaba su presencia en la misa oficial de Luján en honor al Papa Francisco.
Los que asistieron
En la foto de Luján estuvieron en primera fila el jefe de Gabinete, Manuel Adorni, el ministro de Interior, Diego Santilli, el titular de la Cámara de Diputados, Martín Menem, y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala, entre otros altos dirigentes del oficialismo.
En la otra fila estuvieron el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, el senador Eduardo “Wado” de Pedro, y los intendentes Federico Otermín (Lomas de Zamora), Gustavo Menéndez (Merlo) y Mariel Fernández (Moreno), entre otros.
En torno al evento, todo transcurrió en total normalidad. Se inició pasadas las 17 con un salón colmado.
Todos escucharon la homilía a cargo del arzobispo de Mendoza, Marcelo Colombo, titular de la Conferencia Episcopal Argentina (CEA).
La exposición no tuvo sorpresas. Tal como se prevía, Monseñor Colombo, habló de la necesidad de aprender del legado del pontífice argentino y a “superar las divisiones que persistieron durante su papado”, tanto en la sociedad como en el propio clero. Y recalcó la posibilidad de que la sociedad se una gracias al acto: “Nos alegra y anima a seguir construyendo juntos una patria de hermanos”.
Fuente: N/A