

dPosta – En el marco de una fecha de profunda significación histórica y política, la ciudad de General Pico se convirtió en el epicentro de una serie de actos conmemorativos al cumplirse medio siglo del inicio de la última dictadura cívico-militar en Argentina. Bajo la consigna de que la lucha de sus padres y madres mantiene una vigencia absoluta en el presente, la Agrupación H.I.J.O.S. lideró una extensa jornada de movilización que culminó con una contundente demostración de unidad y compromiso político en la plaza San Martín.
Las actividades comenzaron a cobrar fuerza desde la noche del lunes, cuando una multitud se congregó en la Facultad de Ciencias Veterinarias para participar de la tradicional Vigilia. Desde allí partió la Marcha de las Antorchas, un recorrido cargado de simbolismo que unió la unidad académica con el Centro Universitario ubicado en las calles 7 y 110. El fuego de las antorchas iluminó el reclamo de una generación que se niega a que el paso del tiempo erosione la memoria colectiva.

Durante la mañana del martes, los referentes de la agrupación se integraron al acto oficial en la Terminal de Ómnibus, mientras que al mediodía el Paseo Belgrano fue el punto de encuentro para una juntada que sirvió de antesala a la gran caravana que recorrió las calles de la ciudad hacia el centro neurálgico del reclamo.
Pasadas las 17 horas, la columna de manifestantes arribó a la plaza San Martín para la lectura más tarde a un documento que trascendió el mero recordatorio histórico, para posicionarse como una pieza de análisis político sobre la coyuntura actual.
“A medio siglo del 24 de marzo de 1976, nos encontramos en una fecha que marca un antes y un después en nuestra historia. El golpe de Estado no fue solo un asalto al poder; fue el inicio de un plan sistemático de exterminio para imponer un modelo económico de exclusión y miseria”, sentenciaba el texto, vinculando directamente el terrorismo de Estado con el proyecto económico de la época.

Para los dirigentes de H.I.J.O.S. La Pampa, la memoria no es un ejercicio de nostalgia, sino un “mandato político” que obliga a observar las deudas de la democracia contemporánea. En este sentido, el documento leído ante la comunidad exigió salarios y jubilaciones dignas, denunciando que “el hambre es un crimen” con la misma vehemencia con la que se denunciaron las atrocidades del pasado.
Asimismo, la defensa de la Educación y la Salud Pública ocupó un lugar central en el discurso, reivindicando a la Universidad Nacional de La Pampa como una herramienta fundamental para la emancipación frente a los intentos de desfinanciamiento.
La soberanía sobre los recursos naturales y el derecho a la protesta también fueron puntos clave del reclamo. Según la agrupación, la entrega del patrimonio nacional representa la continuación del proyecto impuesto “a sangre y fuego” en 1976.

Frente a lo que definieron como discursos negacionistas que intentan lavar la imagen de los genocidas, H.I.J.O.S. ratificó su postura de “ni olvido ni perdón”, exigiendo la apertura de archivos, la restitución de la identidad de los nietos que faltan y el avance sin dilaciones de todas las causas de lesa humanidad.
La jornada concluyó con el grito unísono de “30.000 detenidos-desaparecidos: ¡Presentes, ahora y siempre!”, dejando en claro que la organización y la presencia en las calles siguen siendo la única garantía de una democracia real.