Francia: al menos 2.400 detenidos y toques de queda por los disturbios

El Gobierno de Emmanuel Macron dispuso restricciones nocturnas parciales en distintas localidades para contener los saqueos y los enfrentamientos registrados durante el fin de semana.

dPosta – Francia enfrenta una de las crisis de violencia urbana más graves de los últimos años, con al menos 2.400 personas detenidas tras los disturbios registrados durante el fin de semana. Ante la persistencia de los incidentes, el primer ministro Sébastien Lecornu ordenó establecer toques de queda parciales en distintas localidades a partir de este lunes, con el objetivo de frenar nuevos saqueos y recuperar el control de las calles.

La decisión se conoció luego de una reunión del comité de crisis encabezada por el jefe de Gobierno, quien instruyó a los prefectos de los distintos departamentos a coordinar las restricciones con las autoridades municipales. “Pedí a los prefectos decretar varios toques de queda parciales”, afirmó Lecornu. El listado de ciudades y distritos alcanzados por la medida será difundido durante la tarde.

Algunas jurisdicciones ya habían comenzado a aplicar restricciones. En Marsella se prohibieron las concentraciones públicas entre las 12 y las 20 de este lunes, mientras que en Denain, cerca de la frontera con Bélgica, entró en vigencia una prohibición nocturna de circulación que se extenderá hasta el próximo domingo.

Los disturbios dejaron, además, casi un millar de policías y gendarmes heridos, comercios saqueados, vehículos incendiados y graves daños en edificios públicos. En París, una de las ciudades más afectadas, las autoridades informaron 855 detenciones en la región, mientras que 557 personas permanecían bajo custodia policial, según datos de la Fiscalía.

Edificios incendiados y nuevos enfrentamientos

Los episodios de violencia se extendieron por distintas ciudades francesas. En Limoges, un incendio destruyó gran parte del Ayuntamiento histórico y provocó el derrumbe de su techo. En Lyon, las llamas alcanzaron una oficina de turismo, mientras que en Marsella se registraron ataques contra dependencias municipales y policiales. También hubo daños en edificios públicos de Lille, Angers y Burdeos.

Aunque las movilizaciones convocadas por sindicatos, estudiantes y organizaciones sociales se desarrollaron mayoritariamente de forma pacífica, grupos violentos protagonizaron enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, incendios de barricadas y saqueos. Las protestas expresan el descontento por el aumento del costo de vida, los recortes presupuestarios y el deterioro de los servicios públicos.

El presidente Emmanuel Macron prometió que los responsables de los ataques deberán responder ante la Justicia. Además, reconoció fallas en la respuesta policial y reclamó el desarrollo de nuevos procedimientos operativos para impedir la formación de barricadas y los saqueos.

Pese al despliegue de seguridad, el domingo volvieron a registrarse incidentes en París, donde la Policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a grupos que intentaban incendiar bicicletas y contenedores de basura.

Las autoridades todavía no establecieron el costo total de los daños materiales. Mientras tanto, el Gobierno busca evitar una nueva escalada de violencia mediante las restricciones a la circulación y el refuerzo de la seguridad en los principales centros urbanos.

Fuente: N/A