dPosta – Con una contundente demostración de fuerza en la capital provincial, la Línea Plural del peronismo pampeano endureció su postura interna, amenazó con ir a elecciones primarias si no se garantizan consensos y marcó una profunda distancia con la conducción política de Santa Rosa. A través de un plenario masivo que reunió a más de 900 personas, el espacio explícitamente alineado con el gobernador Sergio Ziliotto exhibió volumen territorial y envió una directa señal de advertencia al intendente Luciano Di Nápoli rumbo a la discusión de 2027.
Poco después de las 14 horas comenzaron a ingresar al salón los funcionarios del gabinete provincial, referentes territoriales y militantes barriales de distintos puntos de la ciudad, dando inicio a los discursos alrededor de las 15. Según los organizadores, entre militantes y funcionarios, llegaron a las 900 personas.
En la mesa de cabecera se ubicaron el subsecretario de Salud, Gustavo Vera; el secretario de Trabajo, Marcelo Pedehontaá; Juan Ramón Garay; Elsa Labegorra; el senador Daniel Bensusán; la funcionaria de Salud, Cintia Zalabardo; y el ministro de Conectividad, Antonio Curciarello. También se hicieron presentes los ministros Alfredo Intronati (Obras Públicas), Diego Álvarez (Desarrollo Social), el secretario de Deportes, Ceferino Almudévar, y el secretario general de la Gobernación, José Vanini.
En el arranque, Elsa Labegorra rindió homenaje a Carmen “Negrita” Bertone y al músico local Indio Solari, fallecido el día anterior, entonándose una canción en su memoria. De inmediato, la dirigente tomó la palabra y descargó munición gruesa contra el armado municipal: “Hoy estamos demostrando que somos una mayoría contundente. Díganme qué otra línea del peronismo puede reunir la cantidad de compañeros y compañeras que hay aquí. Somos más de 900 personas participando de este encuentro”.
El ataque al individualismo y la advertencia por las internas
Labegorra llamó a reflexionar sobre la construcción de mayorías dentro del movimiento justicialista y apuntó directo contra la figura de Di Nápoli. “Probamos distintos caminos. Cedimos espacios, acompañamos, resignamos lugares de representación. ¿Y qué pasó? Terminamos enfrentando un individualismo absoluto”, lanzó la histórica referente. Seguidamente, remarcó que “el desafío es construir un peronismo que contenga a todas las líneas y expresiones, porque sólo desde la unidad y la participación colectiva podremos seguir siendo una fuerza transformadora”.
Sin embargo, el tramo más encendido y aplaudido por la militancia ocurrió cuando endureció el mensaje sobre el rol que asumirá el espacio ziliottista. “No le vamos a prestar más el escenario a nadie”, afirmó de manera tajante. Si bien sostuvo que el objetivo sigue siendo alcanzar la unidad del justicialismo, dejó en claro que no aceptarán imposiciones: “Vamos a ir unidos, pero con internas si es necesario”. Además, cuestionó la lógica con la que se viene manejando la conducción capitalina: “Me tiene podrida eso de la ‘unidad que duela’. La unidad nos tiene que poner felices”. Sobre el final de su intervención, volvió a machacar con la misma consigna: “Estén tranquilos, que nunca más le vamos a prestar el escenario a nadie”.
Discutir el poder y hacer brillar la ciudad
A su turno, el ministro de Conectividad y Modernización, Antonio Curciarello, coincidió en la necesidad de sostener estos ámbitos de debate debido a la compleja situación del país, la provincia y la ciudad. En su discurso, elevó la vara de la discusión interna: “La militancia no sólo está para discutir problemas; la militancia también está para discutir el poder”, sentenció.
Curciarello dedicó buena parte de su intervención a respaldar la gestión del gobernador Sergio Ziliotto, destacando que es un mandatario que “se planta” ante el Gobierno nacional para defender los intereses pampeanos, haciendo hincapié en debates clave como la protección de los glaciares y el financiamiento de las universidades. Al pasar al plano local, el ministro —quien suena como posible precandidato a la intendencia— dejó otra definición picante: “Nuestra dirigencia tiene que aprender que primero está la gente. Necesitamos que vuelva a brillar Santa Rosa”.
Alineándose con los dichos de Labegorra, Curciarello ratificó la postura ante la falta de diálogo en la capital: “Como dijo Elsa, la unidad tendrá que surgir de una interna si no hay diálogo y acuerdos”. También cuestionó a los sectores que toman distancia según la conveniencia política: “No agarramos el peronismo cuando lo queremos y lo abandonamos cuando no lo queremos”, disparó, al tiempo que reivindicó el rol de la militancia en los últimos comicios afirmando que “esta militancia es responsable de que hoy el pueblo de La Pampa tenga un legislador más que lo represente”. Su cierre fue tajante: “No es lo mismo jugar que no jugar”.
Catarsis de las bases y el fantasma de la ruptura
Tras las alocuciones de los dirigentes principales, habló Cintia Zalabardo en la misma sintonía, dando paso luego al micrófono a los militantes de base mientras circulaban el mate y las tortas fritas. En ese tramo se desató una fuerte catarsis colectiva con duras críticas hacia el intendente Luciano Di Nápoli y su secretaria de Gobierno, Carmina Besga. Una de las militantes denunció indignada que los funcionarios municipales ni siquiera los reciben en sus despachos, a pesar de que el sector “trabajó” activamente en el territorio para la campaña electoral que los llevó al poder.
El encuentro de la Plural dejó expuesta la existencia de dos “plurales” en la provincia: el ziliottismo explícito de la capital y el ultravernismo que comanda Carlos Verna desde General Pico junto a la intendenta Fernanda Alonso. Aunque históricamente Ziliotto y Verna han sellado la paz en pos de la unidad general, el escenario hacia 2027 asoma diferente por las ambiciones cruzadas. Di Nápoli, fortalecido por sus éxitos electorales previos y el respaldo de su gestión, pretende hacer valer su peso e ir por la Gobernación, lo que obliga a la Plural santarroseña a dar batalla para cuidar su propio territorio. Mientras tanto, la oposición política observa con atención este quiebre interno, esperanzada en que la falta de acuerdos en el PJ pavimente el camino para que el antiperonismo acceda finalmente al gobierno provincial.
Fuente: El Diario