dPosta – La industria nacional atraviesa un escenario cada vez más complejo, con empresas históricas que reducen su producción local y avanzan hacia esquemas basados en importaciones. Los casos recientes de Lumilagro y Moura reflejan las dificultades del sector y el impacto que la caída del consumo y la competencia externa tienen sobre el empleo y la actividad productiva.
Fundada en 1941, Lumilagro fue durante décadas un emblema de la fabricación de termos en la Argentina. Sin embargo, en los últimos años la compañía debió reconvertir su modelo de negocios tras una fuerte retracción en las ventas, que según la propia empresa cayó cerca de un 50%.
La firma, dirigida actualmente por Martín Nadler —representante de la cuarta generación de las familias fundadoras—, decidió apagar los hornos donde producía las tradicionales ampollas de vidrio. Hoy esas piezas se importan desde India y Vietnam, mientras que los termos de acero inoxidable se fabrican en China.
El proceso de reconversión tuvo un fuerte impacto en el empleo. En 2013 la compañía llegó a contar con 300 trabajadores directos y unos 50 indirectos. En 2022 la plantilla se reducía a 220 empleados, pero en los últimos dos años la empresa implementó un plan de retiros voluntarios que implicó la salida de 170 personas. Actualmente mantiene cerca de 50 trabajadores directos y una cantidad similar de empleos indirectos.
Nadler explicó que la empresa atravesó varias crisis a lo largo de su historia, aunque remarcó que el contexto actual obligó a tomar decisiones difíciles para sostener la continuidad del negocio.
El caso Moura
El retroceso de la producción local también alcanzó al sector de autopartes. En las últimas horas, la empresa brasileña Moura anunció el cierre de dos líneas de producción en su planta ubicada en el Parque Industrial de Pilar.
La decisión implica dejar de fabricar baterías para camiones en el país, que a partir de ahora serán importadas desde Brasil. La medida forma parte de un proceso de reorganización productiva que genera preocupación entre los trabajadores.
Según representantes sindicales, el cambio de estrategia podría afectar al menos 25 puestos de trabajo, en un contexto en el que la empresa ya abrió un programa de retiros voluntarios. Actualmente Moura cuenta con unos 180 empleados en su planta.
El complejo industrial de Pilar se convirtió en uno de los focos de la crisis manufacturera. Allí también había anunciado su cierre la planta de lavarropas de Whirlpool, lo que profundizó la preocupación por la pérdida de actividad productiva.
En conjunto, estos movimientos reflejan una tendencia que preocupa al sector industrial: la caída del mercado interno, el aumento de los costos y el avance de productos importados están empujando a varias compañías a reducir su producción en el país y reemplazarla por bienes fabricados en el exterior, con impacto directo sobre el empleo y la estructura productiva nacional.
(Con información de iProfesional)