dPosta – La tensión política en el Congreso de la Nación alcanzó al parecer un punto de no retorno, tras la sesión informativa que esta semana tuvo como protagonista al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, acompañado por toda la plana del Ejecutivo nacional. El bloque de Unión por la Patria, que tuvo al pampeano Ariel Rauschenberger como referente una crítica descripción del despojo de fondos de Nación a las provincias, decidió activar los mecanismos constitucionales para forzar la salida de Manuel Adorni de su cargo.
Para Rauschenberger, la situación del funcionario es terminal. En diálogo con dPosta, el legislador nacional pampeano analizó la sesión y aseguró que el oficialismo intentó maquillar una debilidad extrema con una “puesta en escena” innecesaria: la presencia del presidente Javier Milei y de todo el gabinete en los palcos para escoltar a un jefe de ministros acorralado. “Fue lamentable. Ese despliegue, lejos de mostrar fortaleza, evidenció que Adorni ya no puede sostenerse solo. Fue un mensaje de unidad forzada para defenderse a sí mismos, pero el efecto ante la sociedad fue el inverso: quedó totalmente deslegitimado”, sentenció.
Las sospechas
El eje del pedido de remoción no es solo político, sino también ético y contable. Rauschenberger fue contundente al señalar que las explicaciones de Adorni sobre su patrimonio y sus viajes privados no resisten el menor análisis financiero. La contradicción entre los ingresos declarados y el nivel de gasto exhibido por el funcionario es, para el bloque opositor, la prueba de una irregularidad manifiesta.
“A Adorni no le vi que diera explicaciones que justificaran lo que se está cuestionando. Dijo que pagó sus viajes de su bolsillo, pero ya aparecieron facturas de productoras privadas, como en el caso del viaje a Uruguay. Mintió de entrada”, disparó el legislador pampeano. La cuenta que hace el peronismo es simple: con un sueldo de 3,5 millones de pesos mensuales, resulta imposible costear la estructura de viajes y vida que el funcionario ostenta. “Algo no cierra, y cuando los números no cierran en la función pública, es porque hay algo que ocultar”, añadió.
La moción de censura
Mientras el Gobierno cree que cerró el capítulo con el informe que dio Adorni en Diputados, la estrategia de Unión por la Patria es ir más allá y buscar su remoción, según adelantó en la sesión del miércoles el presidente de dicha bancada, Germán Martínez. El objetivo ahora es la “moción de censura”, una herramienta prevista en la Constitución Nacional que permitiría sacar al jefe de Gabinete, aunque para dar inicio al mecanismo se requiere la mitad más uno de los votos.
Rauschenberger confirmó que el proyecto ya está en marcha. “Estamos trabajando para pedir la exclusión. Sabemos que no es un camino fácil en términos parlamentarios, pero vamos a insistir. La permanencia de Adorni en el cargo le hace mal a la Argentina y a la calidad democrática”, explicó.
Según su visión, el Gobierno mantiene al funcionario en su puesto solo para utilizarlo como un “pararrayos” que absorba el impacto de la crisis económica o, en una lectura más sombría, porque conoce información sensible que compromete a la cúpula del poder.
El saqueo a las provincias
Más allá de la cuestión ética personal de Adorni, Rauschenberger vinculó la crisis de legitimidad del Gobierno con el ahogo financiero que sufren las provincias, especialmente La Pampa. El diputado fue el encargado en sesión de desarmar el relato del “superávit fiscal” que pregona el Ministerio de Economía, calificándolo como un resultado ficticio basado en el incumplimiento de deberes públicos.
“El equilibrio fiscal del Gobierno es una mentira porque se construye quedándose con el dinero de las provincias. Se quedan con el impuesto a los combustibles, que pagamos todos los pampeanos para arreglar nuestras rutas, y lo usan para mostrar números verdes en Buenos Aires mientras nuestras rutas se deterioran y la seguridad vial está en peligro”, denunció.
Para el legislador, existe un desprecio sistemático de la administración central hacia el federalismo. El informe presentado por Rauschenberger detalla cómo la Nación se desliga de sus responsabilidades —en educación, salud e infraestructura— transfiriendo las cargas a los gobernadores e intendentes, pero reteniendo los recursos coparticipables que por ley les pertenecen. “Mi rol en la sesión fue representar ese grito del interior, dejar claro que no vamos a permitir que nos sigan saqueando para financiar una puesta en escena en la capital”, reafirmó.
Un escenario abierto
El futuro de Manuel Adorni depende ahora de la capacidad de la oposición para aglutinar voluntades detrás de la moción de censura. Rauschenberger es realista sobre los números en el recinto, pero confía en que la presión social y el desgaste diario del funcionario terminen por torcer la balanza.
“En la medida que este tema siga en agenda y la sociedad vea que no hay respuestas, vamos a avanzar. Adorni hoy es un funcionario que ya no tiene credibilidad, y un jefe de Gabinete sin palabra es un estorbo para el funcionamiento del Estado”, concluyó el diputado pampeano. La pulseada política está planteada: de un lado, un Gobierno que se aferra a su vocero; del otro, un peronismo que ha decidido ir por su cabeza, bajo la premisa de que su gestión es ética y políticamente insostenible.