El pampeano Anselmino pasó a Racing de Estrasburgo

El defensor fue presentado tras una vertiginosa triangulación entre Chelsea y Dortmund. Jugará con los argentinos Valentín Barco y Joaquín Panichelli, buscando la estabilidad que el mercado le arrebató.

dPosta – El cierre del mercado de pases en Europa suele ser un escenario de transacciones frenéticas, pero pocas historias han tenido el componente dramático que protagonizó Aaron Anselmino en las últimas horas. El joven defensor nacido en Bernardo Larroudé quedó atrapado en una secuencia de decisiones corporativas que exponen las tensiones del fútbol globalizado. En cuestión de días, el central argentino pasó de proyectar su consolidación en la Bundesliga con el Borussia Dortmund a ser repescado de forma intempestiva por el Chelsea, para finalmente aterrizar en el Racing de Estrasburgo de la Ligue 1 francesa.

La confirmación oficial llegó a través de una pieza audiovisual cargada de simbolismo. En el video de presentación, el club francés le abrió las puertas con un “Bienvenido a casa, Aaron”. Se ve al ex Boca colgando su camiseta en el vestuario alsaciano, ensayando unas breves palabras en francés y cerrando con un gesto de puño apretado, señal de la energía necesaria para encarar este nuevo desafío. Sin embargo, detrás de esa sonrisa protocolar, la trama que lo llevó a Francia revela la crudeza de las leyes del mercado actual.

Todo comenzó el domingo pasado, cuando el Chelsea activó una cláusula contractual que puso fin anticipadamente al préstamo de Anselmino en el Dortmund, el cual debía extenderse originalmente hasta junio de 2026. La decisión cayó como una bomba en Alemania. Los directivos del club aurinegro, conocidos por su seriedad institucional, no ocultaron su indignación. El diario Bild describió el clima interno con la palabra “shock”, señalando que la dirigencia estaba “furiosa” con sus pares londinenses. En Dortmund sentían que habían sido el sostén de Anselmino durante meses de lesiones musculares y celebraban su reciente irrupción como uno de los pilares defensivos del equipo. El movimiento fue interpretado como una falta de consideración deportiva absoluta.

Para el futbolista, el impacto fue devastador en lo personal. Según crónicas que llegan desde Alemania, Anselmino se retiró llorando de las instalaciones del Dortmund al recibir la notificación de su regreso a Londres. En el club alemán se había ganado el respeto del vestuario y el afecto de la hinchada; estaba, posiblemente, en su mejor momento de madurez profesional desde que salió de Argentina.

La explicación de este movimiento “inusual” se encuentra en la estructura de propiedad del fútbol moderno. El Chelsea y el Racing de Estrasburgo pertenecen al mismo grupo empresario, BlueCo, liderado por Todd Boehly. La maniobra de repescar a Anselmino no respondió necesariamente a una necesidad táctica del club inglés, sino a una triangulación estratégica: Chelsea necesitaba repatriar a Mamadou Sarr (zaguero del Estrasburgo y también propiedad del grupo) para reforzar su propia defensa en la Premier League. Sin embargo, para que el Estrasburgo liberara a su capitán y líder defensivo, exigió un reemplazo de garantías inmediatas. Anselmino fue la moneda de cambio elegida.

Esta “triangulación de conveniencia” deja al pampeano en una posición de fragilidad emocional, pero le abre una puerta deportiva interesante. En el equipo francés no estará solo. El destino ha querido que se reencuentre con un viejo conocido de las inferiores de Boca, Valentín “Colo” Barco, y con otro compatriota, el delantero Joaquín Panichelli. Esta “legión argentina” en Alsacia será el ecosistema donde Anselmino deberá resetear sus expectativas.

Surgido de las entrañas de Boca Juniors, Anselmino fue adquirido por el Chelsea en agosto de 2024. Tras un breve paso cedido nuevamente en el club de la Ribera y una estadía con pocos minutos en Londres, su paso por Alemania parecía ser el lugar de despegue definitivo, habiendo integrado incluso el plantel campeón del Mundial de Clubes. Ahora, el destino lo deposita en la Ligue 1, donde deberá demostrar que su talento es capaz de sobreponerse a los caprichos de los despachos y a las lágrimas de una despedida que no buscó.