dPosta – La elección presidencial en Colombia se definirá por un balotaje muy ajustado el próximo 21 de junio. El candidato que se presentó como outsider y referente de derecha radical Abelardo De la Espriella (Defensores de la Patria) quedó primero con 43,7% de los votos y, en segundo lugar, el hombre del presidente Gustavo Petro, Iván Cepeda, con casi 41%. Tal como mostraban las encuestas en las semanas previas, la candidata del Centro Democrático, el partido del ex mandatario Álvaro Uribe, perdió gran parte de los apoyos y quedó muy lejos, con un magro 6,9% de los apoyos. En cuarto lugar, se ubicó Sergio Fajardo con 4,2% y los nueve candidatos restantes no llegaron a alcanzar el 1%.
Los resultados sorprendieron en parte. En los sondeos previos al domingo, Cepeda encabezaba los sondeos con una intención de voto entre el 37,1% y el 44,6%. Le seguía De la Espriella entre el 27,5% y el 36,3% y el tercer lugar lo ocupa Valencia entre 12,6% y el 13,9%. Lo que sí confirmó el escrutinio oficial es que ninguno de los candidatos obtuvo el 50 por ciento+1 de los votos, por lo que habrá una segunda vuelta, que se disputará el 21 de junio.
Pese a las advertencias durante la recta final de la campaña electoral, la jornada de votación se realizó sin grandes inconvenientes ni denuncias de los candidatos, de los observadores internacionales o de organizaciones de la sociedad colombiana. La participación, según la información oficial, fue de más del 57%.
Los dos candidatos que van al balotaje
Hijo de miembros del Partido Comunista colombiano, Cepeda, de 63 años, lleva toda su vida instalado en la izquierda. Su padre fue asesinado en 1994, cuando ocupaba una banca en el Senado, por fuerzas paramilitares. Desde el Senado se ha convertido en una de las voces más destacadas de la izquierda colombiana y es conocido por su rol en las negociaciones de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).
También se convirtió en una de las más prominentes voces opositoras a Álvaro Uribe, destacando su implicación en el juicio al expresidente por manipular a testigos encarcelados para que declararan a su favor tras ser acusado por el propio Cepeda de vínculos con paramilitares.
Su rival será el abogado y outsider De la Espriella. Alineado ideológicamente con el ala más dura del Partido Republicano y el movimiento global de ultraderecha. De la Espriella adoptó discursos, estéticas y narrativas muy similares al “Trumpismo” (ejes de “mano de hierro”, apelaciones espirituales y retórica anticomunista severa). En materia de seguridad, apuesta con un discurso de lucha contra la corrupción y de mano dura. Una de sus propuestas es la creación de 10 megaprisiones, siguiendo la estela de Nayib Bukele en El Salvador, de quien se declara admirador.