El fallo de YPF desató festejos y carancheo político

El Gobierno busca usar la noticia judicial como escudo ante escándalos de corrupción. Milei celebra con insultos y el kirchnerismo reivindica la soberanía de la empresa que hoy sostiene la economía del libertario.

dPosta – El calendario político argentino suele ofrecer giros de guion dignos de una ficción, pero lo ocurrido este viernes con el fallo de la Cámara de Apelaciones del Segundo Circuito de Nueva York supera cualquier previsión. La decisión judicial, que deja sin efecto —al menos momentáneamente— la condena a pagar más de 16.000 millones de dólares por la expropiación de YPF en 2012, no solo representó un alivio financiero para las exhaustas arcas del Estado, sino que disparó una guerra de interpretaciones, reproches y un “carancheo” político que tiene al presidente Javier Milei como protagonista de una metamorfosis discursiva inédita.

El festejo de un converso

Desde el atril, durante la inauguración de un centro de formación en Paternal, Javier Milei no escatimó en adjetivos. “Tuvimos que venir a arreglar las cagadas que hizo el inútil, imbécil, incompetente de Kicillof durante el segundo gobierno de la corrupta y presidiaria Cristina Fernández de Kirchner”, lanzó el mandatario, fiel a su estilo disruptivo. Sin embargo, detrás de la pirotecnia verbal se esconde una contradicción de fondo que la oposición no tardó en señalar.

Históricamente, y con especial énfasis durante su campaña presidencial, Milei se alineó con los argumentos de los fondos buitres demandantes. Para el entonces candidato, la estatización había sido un “robo” y la empresa debía ser privatizada de inmediato para dejar de ser una carga.

Hoy, el escenario es distinto: Milei no solo celebra el triunfo judicial de una defensa que inicialmente despreció, sino que, en la práctica, se ha “puesto el mameluco”. Los dólares que genera la petrolera estatal y el potencial exportador de Vaca Muerta —gestado tras la recuperación de 2012— son hoy los principales sostenes de su programa económico y la única vía de escape a la crisis de reservas.

Operación Distracción

El “timing” del fallo es, para la Casa Rosada, un regalo del cielo. La administración libertaria atraviesa semanas muy difíciles debido a las denuncias de corrupción y falta de transparencia que asedian al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, por sus viajes oficiales y propiedades no declaradas. A esto se suma la presión sobre el propio Presidente por la causa $Libra, que ha empezado a copar la agenda mediática y judicial.

En este contexto, la decisión de convocar a una cadena nacional para hablar de YPF no parece casual. Es una maniobra clásica de manual político: capitalizar un éxito ajeno (la defensa jurídica fue mantenida por diversas gestiones y ejecutada por la Procuración del Tesoro) para desviar el foco de las sospechas que recaen sobre el corazón del esquema de poder de Balcarce 50.

Milei intentó blindar a Adorni y a la ministra Pettovello en su discurso, calificándolos de víctimas de “operaciones”, pero sabe que necesita un hito de gestión real para calmar las aguas. El fallo de YPF es ese hito, aunque sea un triunfo de la “casta” que tanto fustiga.

Respuesta kirchnerista: Soberanía y apoyo externo

Desde la vereda opuesta, Cristina Kirchner y Axel Kicillof salieron a reivindicar la decisión política de 2012. La ex presidenta destacó que el fallo ratifica que “las disposiciones del estatuto de una sociedad no pueden prevalecer sobre la Constitución”, un argumento central de la defensa argentina que el mismo Milei cuestionaba meses atrás.

Un punto llamativo del mensaje de la ex mandataria fue el reconocimiento de que la postura nacional no fue un “capricho” aislado, sino que contó con aval internacional: “Justo es reconocer que la posición de la Argentina siempre fue apoyada por Estados Unidos; tanto en su administración demócrata como republicana. De esta manera, queda más que claro que la expropiación con fines de utilidad pública de YPF se hizo conforme a derecho”, remarcó Cristina Kirchner en sus redes sociales.

Por su parte, Kicillof fue más punzante. Acusó a Milei de haber actuado como “empleado de intereses extranjeros” al repetir durante años el relato de los fondos Burford. “Milei se disfraza con el mameluco de YPF, pero nunca la defendió”, sentenció el gobernador bonaerense, subrayando la paradoja de que el modelo libertario hoy no colapsa precisamente gracias a los dólares de la empresa que pretendían liquidar.

“Ganamos, dijo el mosquito”

Incluso el ex presidente Alberto Fernández se sumó a la contienda con una frase lapidaria: “‘Ganamos’, dijo el mosquito”. El ex mandatario recordó que la labor de la Procuración durante su gestión fue clave para sostener la estrategia que hoy Milei festeja como propia. La ironía reside en que el Presidente, que se autopercibe como un cruzado contra el Estado, hoy utiliza una herramienta estatal para intentar salvar su imagen y su gestión.

El proceso judicial aún no termina; queda la instancia de la Corte Suprema de Estados Unidos. Sin embargo, la batalla política interna ya se libró. En un país donde la economía camina por el filo de la navaja, YPF ha pasado de ser el “pecado original” de la gestión K a convertirse en la tabla de salvación de un gobierno que abomina de lo público, pero que no duda en usar sus victorias para intentar sepultar sus propios escándalos bajo una lluvia de petróleo y soberanía recuperada.