Dos versiones enfrentadas por los disparos policiales contra Quiroga

El policía acusado aseguró que recibió golpes de puño y que no podía ver con claridad cuando utilizó la escopeta. La víctima negó haberlo golpeado y sostuvo que recibió tres disparos, dos de ellos mientras escapaba de espaldas.

dPosta – Comenzó este martes el juicio contra el oficial inspector Agustín Leonardo De Los Santos, acusado de haberle provocado lesiones graves a Kevin Nahuel Quiroga con una escopeta reglamentaria. Los dos testimonios centrales expusieron versiones contrapuestas sobre lo ocurrido durante la madrugada del 16 de junio de 2025 en General Pico. Mientras el efectivo aseguró que fue agredido físicamente y utilizó el arma porque no tenía otra alternativa, el joven negó haberle pegado, reconoció que lo empujó y afirmó que recibió tres disparos, uno de ellos a apenas 30 centímetros del cañón.

Las declaraciones también dejaron diferencias sobre las condiciones de visibilidad en el lugar, la ubicación de los demás policías y la secuencia de detonaciones. Otro punto que quedó expuesto fue el procedimiento posterior: De Los Santos dijo que salieron a buscar a Quiroga para demorarlo, pero finalmente el joven fue reducido cuando estaba herido y aguardaba la ambulancia, mientras que su amigo Bruno Aguilera, quien aparece visiblemente alterado en un video registrado por el propio efectivo, no fue demorado.

El debate está a cargo de los jueces Marcelo Pagano, Carlos Federico Pellegrino y María José Gianinetto. Por la Fiscalía intervienen el fiscal general Armando Agüero y el fiscal adjunto Matías Juan; la querella está representada por Guido Portis Ricciardi y la defensa del policía por Raúl Quiroga.

La acusación sostiene que De Los Santos efectuó entre tres y cuatro disparos con su escopeta reglamentaria, uno de ellos a corta distancia contra el hombro izquierdo de Quiroga y otros sobre su espalda. Las lesiones obligaron a una intervención quirúrgica y a una internación de tres días, que dejaron secuelas físicas y psicológicas hasta la actualidad. La Fiscalía encuadró el hecho como lesiones graves agravadas por abuso de la función policial y uso de arma de fuego, con una acusación alternativa por vejaciones agravadas.

La agresión, según el policía

En su declaración, De Los Santos explicó que llegó al lugar para colaborar con otros efectivos y que inicialmente se mantuvo a cierta distancia mientras sus compañeros intervenían con Quiroga y Aguilera. Según relató, decidió acercarse cuando advirtió que uno de los policías, Marcelo Bergia, estaba siendo agredido y no respondía a los ataques.

Afirmó que su intención era separar a los involucrados y lograr que Quiroga se retirara. Sin embargo, sostuvo que cuando intentó alejarlo recibió primero una cachetada en el oído izquierdo y luego golpes de puño en el rostro, a la altura del pómulo y la nariz.

“Quiroga me pegó una cachetada en el oído y después me dio un golpe en el pómulo y en la nariz”, declaró. Agregó que quedó mareado, con los ojos llorosos y dificultades para ver.

Esa situación, según su explicación, condicionó el empleo de la escopeta. Dijo que había agotado las instancias previstas en el Manual del Uso Racional de la Fuerza y que no tenía otra alternativa para detener la agresión.

Respecto de las detonaciones, reconoció haber realizado cuatro. La primera, explicó, fue dirigida hacia el suelo con un cartucho de estruendo, sin proyectiles, con la intención de generar una advertencia y llamar la atención de sus compañeros. Aseguró que el cartucho no produjo el ruido esperado porque habría tenido la pólvora húmeda.

Luego realizó una nueva carga y, ante la continuidad de las agresiones, efectuó un disparo frontal con munición de impacto. Según su versión, Quiroga siguió golpeándolo, por lo que volvió a cargar y realizó otro disparo con postas de goma. Finalmente, cuando advirtió que la agresión había cesado y escuchó que el joven se alejaba, efectuó una cuarta detonación hacia el piso, nuevamente con munición de estruendo.

“Solo sentía los golpes, no veía con claridad y a pesar de un segundo disparo, Quiroga seguía con las agresiones, no me quedó otra opción de actuar”, resumió.

El efectivo también explicó que no podía dejar la escopeta en el suelo porque, según argumentó, podía quedar a disposición de Quiroga y ser utilizada contra él o sus compañeros.

Quiroga negó haberlo golpeado

La versión del denunciante fue diferente. Quiroga relató que aquella noche había concurrido con Aguilera a La Cantina Del Pela, donde permanecieron tomando algo en el exterior. Sostuvo que dos policías adicionales los retiraron del lugar de manera brusca, tomándolos del cuello, aunque aseguró que no habían protagonizado ningún incidente.

Después de ese episodio, otro patrullero los identificó en la esquina de las calles 9 y 116 y les permitió continuar. Sin embargo, afirmó que un móvil comenzó a seguirlos mientras caminaban hacia sus domicilios y que sus ocupantes los hostigaban verbalmente.

Según contó, ya sobre la calle Olascoaga entre 7 y 5, apareció otro patrullero con cinco uniformados en total. En ese momento, dijo que intentó separar a De Los Santos de Aguilera porque el subinspector estaba provocando a su amigo.

Quiroga reconoció que empujó al policía, pero negó haberle dado cachetadas o golpes de puño. Ante las preguntas sobre las lesiones que el efectivo dijo haber sufrido, insistió: “No me acuerdo de pegarle, no, patearlo menos”. También aclaró que su intención había sido apartarlo y que no había agredido físicamente a ningún otro uniformado.

Contrapuso también la descripción que hizo De Los Santos sobre las condiciones en las que se produjo el procedimiento. Mientras el policía sostuvo que estaba mareado y no podía ver con claridad, Quiroga afirmó que en el lugar había iluminación de las luminarias públicas y que los patrulleros tenían encendidas sus luces blancas y azules.

Otro aspecto en el que discreparon fue la ubicación de las personas que presenciaron el episodio. De Los Santos describió que alejó varios metros a Quiroga del resto de los involucrados, mientras que Quiroga sostuvo que los disparos se produjeron en medio del grupo, con Aguilera muy cerca y los otros policías alrededor.

“Estaban al lado de nosotros. Teníamos, estaba yo, Aguilera; al lado de nosotros había dos polis y acá había tres más”, describió al reconstruir la escena durante el debate.

Los disparos, según la versión

La cantidad y la secuencia de los disparos constituyeron otra de las diferencias importantes. De Los Santos reconoció cuatro detonaciones: una primera de estruendo hacia el suelo, dos con munición de impacto y una última, también de estruendo, dirigida al piso.

Quiroga, en cambio, aseguró que recibió tres disparos. El primero impactó en el hombro izquierdo cuando se encontraba a muy corta distancia del policía. Consultado específicamente sobre esa separación, precisó: “30 centímetros”, y aclaró que se refería a la distancia entre el caño de la escopeta y su brazo.

Después de recibir ese impacto, dijo que se dio vuelta y comenzó a correr hacia su casa. En ese momento, según su relato, De los Santos efectuó otros dos disparos que lo alcanzaron en la espalda, mientras escapaba y se alejaba del uniformado.

“Me doy vuelta para salir corriendo. Ahí está el segundo disparo”, explicó. Luego confirmó que sintió una tercera detonación mientras continuaba huyendo.

El joven afirmó que no sabía cómo reaccionar y que su única intención fue llegar a su domicilio, en un pasaje interno del barrio Roca cerca de calles 1 y 116, para pedir ayuda. Allí llamó desde su propio teléfono al Servicio de Emergencias Médicas y se realizó un torniquete para contener la hemorragia.

También describió que, cuando salió a la calle, encontró varios patrulleros y a Aguilera junto a los efectivos. Dijo que les recriminó lo ocurrido y que, mientras estaba herido, fue reducido, esposado y arrojado al piso. Después llegó la ambulancia que lo trasladó al hospital Gobernador Centeno.

La demora y el video

La secuencia posterior también dejó aspectos para contrastar. De Los Santos relató que, después del primer episodio, regresó al patrullero y comunicó a sus compañeros que había recibido golpes. Posteriormente, comenzaron a buscar a Quiroga con la intención de demorarlo, hasta que recibieron un nuevo requerimiento del CeCOM por una persona herida de arma de fuego en la calle 116 y 1.

Al llegar, encontró a Aguilera en la calle y a Quiroga en el interior de un pasaje del barrio Roca, donde observó que tenía una lesión en el hombro. Según sostuvo, ambos continuaban insultando y amenazando al personal policial y el joven volvió a arrojarle golpes cuando intentaron acercarse para asistirlo.

El policía afirmó que decidieron reducirlo para que cesara la agresión, aunque después resolvieron levantarlo debido a que estaba herido y el suelo era de tierra.

La versión de Quiroga fue que salió de su vivienda para reclamarles a los policías por el disparo y que terminó reducido mientras esperaba la asistencia médica. En cuanto a Aguilera, lo describió como alterado por lo sucedido, aunque no pudo precisar qué hizo después de que él se alejara corriendo.

En ese punto aparece otro elemento de interés: el video registrado por el propio De Los Santos durante el procedimiento posterior. En las imágenes se observa a Aguilera visiblemente exaltado, recriminando a los uniformados por lo ocurrido. Pese a que el policía había señalado que buscaban a Quiroga para demorarlo, el único que terminó reducido fue el joven herido, mientras que su amigo permaneció en el lugar y no fue demorado.

Las declaraciones dejaron así dos reconstrucciones muy diferentes sobre el uso de la fuerza, la conducta de los involucrados y las circunstancias en las que se efectuaron los disparos.

Para la jornada del miércoles se espera el aporte de testigos, médicos y peritos, mientras que el día jueves se llevará a cabo la reconstrucción del hecho y, finalmente, el viernes finalizará el juicio con los alegatos de clausura.