Dictan preventiva para los dos acusados del homicidio en El Molino

En la audiencia de formalización, confirmaron 180 días de prisión tras reconstruir el feroz ataque a puñaladas. Secuestraron el arma blanca y se investiga el móvil del crimen.

dPosta – El violento asesinato de Leandro Fernández, ocurrido en el barrio El Molino, sumó su primer capítulo judicial. En una audiencia realizada en los Tribunales, la Justicia formalizó la investigación y dictó una severa medida contra los dos detenidos. Se les imputa haber atacado a la víctima en su propio patio y de causarle una herida mortal en el tórax.

La audiencia de formalización estuvo presidida por el juez de Control, Alejandro Gilardenghi. El Ministerio Público Fiscal estuvo representado por el fiscal Juan Pellegrino, mientras que la asistencia legal de los acusados corrió por cuenta del defensor oficial Guillermo Costantino. Durante el acto, ambas partes consensuaron una restricción: prohibir la difusión de los nombres de los imputados y de sus imágenes fotográficas o fílmicas para resguardar la validez de una futura rueda de reconocimiento. De este modo, las identidades de los implicados quedaron bajo reserva bajo las iniciales Y.M., un joven de 19 años de edad, y J.C., un hombre de 40 años.

Un ataque feroz

El fiscal Pellegrino detalló cronológicamente cómo se desencadenó el ataque criminal. La reconstrucción de la Fiscalía sitúa el inicio de la secuencia el pasado 30 de junio, exactamente a las 00:25 horas. En ese momento, J.C. y Y.M. arribaron al domicilio particular de Leandro Fernández, ubicado sobre la calle 2 al 1466. Lejos de anunciar su llegada de forma pacífica, los agresores saltaron el portón de ingreso de la propiedad e invadieron el patio delantero llamando a la víctima a gritos e insultos. Ante el alboroto y las provocaciones directas, Fernández salió de la vivienda para ver qué sucedía. Apenas pisó el patio exterior, fue abordado y golpeado ferozmente por el mayor de los delincuentes, J.C.

El hijastro de Fernández, un adolescente de 16 años que estaba en el domicilio, corrió hacia el exterior con la firme intención de socorrer a su padrastro. Sin embargo, su intervención fue repelida de inmediato por el joven Y.M., quien comenzó a golpearlo. En un intento desesperado por resguardar la integridad física del menor de edad, Leandro Fernández intervino nuevamente en la refriega y logró asestarle un golpe a Y.M. para alejarlo del adolescente.

Ese movimiento enfureció al menor de los atacantes. Y.M. arremetió con violencia contra el dueño de casa, empujándolo con fuerza contra una reja del patio. Con la víctima arrinconada y sin posibilidad de defensa, el joven de 19 años extrajo de entre sus pertenencias un arma blanca y le asestó un letal puntazo directo a la altura del tórax.

Consumado el ataque, Fernández se desplomó herido de gravedad, mientras que la hemorragia interna se volvía irreversible. Horas más tarde, el hombre falleció en las instalaciones del Hospital Gobernador Centeno debido a un shock hipovolémico fulminante, causado por la lesión punzo cortante que penetró directamente la zona cardíaca.

Fuga frustrada y arma homicida

Tras el letal puntazo, los dos homicidas emprendieron una rápida huida a pie. Escaparon por la calle 2 en dirección a la intersección con la calle 31, con destino final hacia el departamento interno donde ambos residían, ubicado en la calle 4, entre 31 y 33. Los investigadores determinaron que, probablemente antes de llegar al inmueble, los asesinos se desviaron para deshacerse de la evidencia principal. Arrojaron el cuchillo utilizado en inmediaciones de calles 8 y 31. El arma blanca fue localizada finalmente por los peritos de la Agencia de Investigación Científica (AIC) durante un rastrillaje realizado este jueves a la mañana.

El esclarecimiento inicial del caso avanzó velozmente gracias a los testimonios recogidos en la misma escena del crimen. El hijastro de 16 años, testigo directo y partícipe del enfrentamiento, aportó las características físicas clave de los agresores. Estas declaraciones se complementaron con los datos brindados por la madre del chico y expareja de la víctima. Los testimonios confirmaron que los sospechosos eran conocidos de Fernández y que habitaban un domicilio ubicado a poco más de una cuadra de distancia del lugar del ataque, donde solían reunirse y habitualmente consumían alcohol.

Con esta información precisa, la Policía de La Pampa montó de inmediato una discreta consigna de vigilancia civil en las inmediaciones del inmueble señalado en la calle 4. Pocos minutos después, una patrulla capturó a los sospechosos justo cuando intentaban salir a la vía pública. La detención se vio coronada por una escena particular: una mujer que se encontraba en la vivienda comenzó a gritarles de forma desesperada desde el umbral la frase “no se vayan”.

Posteriormente, un allanamiento de urgencia autorizado en el departamento ocupado por los atacantes reveló un elemento incriminatorio de peso: un bolso de mano repleto de ropa, recientemente armado por uno de los agresores con el objetivo evidente de fugarse.

Calificación legal y pericias

El fiscal Pellegrino encuadró el hecho bajo la calificación legal de “homicidio simple” en calidad de “coautores” para ambos imputados. Argumentó que el crimen se produjo en un claro contexto de agresión conjunta organizada. Explicó que si el mayor de los acusados, J.C., no hubiese participado activamente golpeando y reteniendo a Fernández, el autor material de la puñalada no habría tenido la facilidad operativa para extraer el cuchillo y ejecutar el ataque mortal.

Para asegurar las pruebas del caso, el fiscal solicitó un examen antropométrico completo y una revisión corporal exhaustiva de los dos detenidos para documentar escoriaciones y marcas compatibles con la pelea. También requirió el examen mental obligatorio y solicitó formalmente que el menor de 16 años preste declaración testimonial mediante el sistema de Cámara Gesell, atendiendo a su severo estado de vulnerabilidad emocional tras presenciar el homicidio de su padrastro. Una vez completada esta medida, el adolescente participará de una rueda de reconocimiento de personas.

Estrategia de la defensa y resolución judicial

A su turno, el defensor Guillermo Costantino intentó morigerar la situación procesal de sus asistidos. Si bien no se opuso a las medidas de prueba científicas, adelantó que buscará diferenciar los grados de responsabilidad de los detenidos. Consideró excesivo el plazo de encierro preventivo para el joven de 19 años señalado como autor material y requirió que el encierro fuera de 45 días, respecto al hombre de 40 años, peticionó formalmente el beneficio de la prisión domiciliaria complementada con una prohibición estricta de acercamiento y contacto hacia los familiares de la víctima y los testigos del barrio.

Finalmente, el juez Alejandro Gilardenghi avaló la estrategia de la Fiscalía. Dispuso que el testigo menor de edad sea sometido previamente a un examen psicológico para certificar si está en condiciones de afrontar una declaración en sede de Fiscalía, y con preguntas de la Defensa, o se su condición obligaría un testimonio brindado en Cámara Gesell. De igual modo, rechazó los planteos de la defensa y ordenó la prisión preventiva efectiva para Y.M. y J.C. por un lapso de 180 días corridos, fundando su decisión en el peligro procesal de fuga y el riesgo inminente de entorpecimiento de la investigación judicial en curso.