dPosta – Yanel Buffa, una docente de Rancul, se convirtió este lunes en el rostro de la angustia al encabezar una protesta frente al Juzgado de la Familia y del Menor N° 2 de General Pico. Su reclamo apunta a la forma en que un fallo judicial ejecutó el traslado forzoso de su hija de 10 años a Río Cuarto, donde ahora debe vivir con su padre, un proceso que, según la madre, ignoró la voluntad de la menor y cercenó abruptamente todo su entorno vital.
El dramático desenlace ocurrió el pasado jueves 18, en lo que Buffa creía que sería, por fin, un “espacio de escucha” para su hija, una instancia largamente solicitada. La madre acusa que la supuesta audiencia fue, en realidad, una emboscada legal para llevar a cabo la sentencia. “yo vine acá a un espacio de escucha y eso fue una entrega totalmente programada, y se la llevaron sin que la niña fuera escuchada, nunca existió ese espacio de escucha,” relató Buffa con evidente dolor. “Vinimos engañados para llevar a cabo esa sentencia y, hoy, yo no sé dónde está mi hija”.
Un conflicto de años y la sombra de la violencia
La historia judicial que antecede este evento se remonta a más de tres años, cuando el padre inició un juicio por el cuidado personal de la niña, quien siempre ha vivido en Rancul, el centro de sus afectos, su escuela (donde cursa quinto grado) y sus actividades sociales. El proceso estuvo marcado por la lentitud y por múltiples intentos fallidos de revinculación, dado que la relación entre padre e hija era prácticamente inexistente.
Durante ese lapso, la madre sostiene que la niña manifestó maltratos tras encuentros forzados con su progenitor. La tensión escaló hasta el punto de que hubo actuaciones policiales y una restricción perimetral dictada contra el padre por hechos de violencia hacia la propia Yanel, situaciones que la niña presenció.
Pese a este historial, la titular del Juzgado de la Familia y del Menor N° 2, Alejandra Noemí Campos, decidió en el marco de un nuevo proceso de revinculación cambiar el cuidado a unipersonal en favor del padre y ordenar el traslado inmediato a Río Cuarto.

El día de la entrega programada
El momento de la ejecución del fallo es lo que más indigna a la madre. El “espacio de escucha” pactado originalmente de forma virtual, cambió de modalidad y lugar a último momento. Buffa y su hija se presentaron en el juzgado, pero fueron derivadas a la fiscalía.
Allí comenzó el operativo. “yo entré con mi hija, que me dijo que tenía miedo, yo la tranquilicé y le dije que fuera que la iban a escuchar y yo me iba a quedar esperando”, recordó la docente. La niña fue separada de su madre por trabajadoras sociales del equipo del juzgado, mientras Yanel era llamada a declarar en una sala.
Minutos después, se le comunicó a la madre la decisión que sellaba el destino de su hija: “se hacía efectiva la sentencia en ese preciso momento, que se hacía efectivo el traslado a Río Cuarto de la niña y me imponían una restricción de 60 días a mí y a mi familia para no entorpecer el vínculo filial”.
El impacto del traslado fue inmediato y caótico. La niña fue llevada a otra provincia sin que su madre pudiera despedirse o verla de nuevo. Además, en un giro aún más preocupante, la docente denunció que la niña cruzó el límite provincial sin la documentación reglamentaria. “mi hija entró por una puerta conmigo y no se por dónde salió. A la niña la sacaron de la provincia indocumentada porque los documentos los tengo yo, y no supe más nada”, aseguró Buffa.
Aislamiento total en plena feria
La sentencia no solo impuso el traslado, sino también una severa restricción de 60 días que prohíbe cualquier tipo de contacto, incluso telefónico, entre Yanel, su familia y la niña. Este aislamiento total se produce además en un momento clave: el inicio de la feria judicial. “todo parece una jugada magistral por las fechas porque ahora entramos en feria y no podemos hacer nada a nivel legal”, señaló Buffa, quien ahora se enfrenta a un vacío legal para revertir la situación de inmediato.
La única vía posible, por ahora, es apelar la restricción de comunicación. “lo único que podemos hacer es apelar la prohibición de contacto”, afirmó la madre, quien lamenta que su hija esté aislada no solo de ella, sino de sus amigos y de su comunidad en Rancul.
La docente de nivel secundario sostiene que el juzgado ha utilizado su salud mental como “argumento infundado… para justificar la obstrucción” del vínculo. Finalmente, Buffa no dudó en criticar la metodología utilizada por el sistema judicial: “si el padre quería tener vínculo con su hija, se seguía con el proceso de revinculación y podría haber pedido un cuidado compartido. Pero creemos que lo único que querían hacer es daño, porque esto no es la forma sana de tener un vínculo con su hija”.
La protesta en Tribunales es, por ahora, el único camino para visibilizar el drama de su hija y exigir la revisión de una sentencia ejecutada en medio de un operativo que la madre tildó de engaño. En principio, a través de su abogada, la madre presentó una apelación a la restricción impuesta con el objetivo de mantener algún tipo de contacto con su hija.