dPosta – La industria cárnica pampeana se encuentra en estado de alerta máxima ante la situación del Frigorífico Pico. El establecimiento, un pilar histórico de la economía regional, ha escalado su crisis financiera hasta alcanzar una deuda global que ya perfora el techo de los 30.000 millones de pesos, dejando un escenario de absoluta incertidumbre sobre el futuro de sus 450 empleados.
La compañía, conducida por Ernesto Lowenstein -reconocido por hitos empresariales como la creación de las hamburguesas Paty- y su hijo Alan, no ha logrado sortear la combinación letal de la caída del consumo interno y el retroceso de las exportaciones. Aunque la intención inicial de la firma era retomar la actividad en febrero, la realidad contable y operativa sugiere un panorama mucho más sombrío.
Descalabro financiero y operativo
El deterioro de los indicadores de producción es drástico. En los últimos meses, la planta pasó de faenar un promedio de 600 cabezas de ganado diarias a apenas 50. Esta parálisis no solo afecta a los operarios, sino que ha roto la cadena de pagos con productores rurales de localidades como Eduardo Castex, Trenel y General Pico, quienes reclaman deudas acumuladas por la entrega de hacienda.
Según los registros oficiales del Banco Central de la República Argentina, la situación patrimonial es crítica. El Frigorífico Pico acumula más de mil cheques rechazados y mantiene una deuda de 9.000 millones de pesos específicamente con el Banco de La Pampa. Este pasivo se inserta en un contexto donde el sector gremial vincula directamente la crisis con el actual escenario macroeconómico y la retracción de la actividad frigorífica a nivel nacional.
Impacto social
Mientras la empresa decidió trasladar parte de su faena residual al Frigorífico Trenel, el temor al cierre definitivo se ha extendido por toda la zona norte de la provincia. Para el mes de enero, la firma comunicó que solo abonará 500.000 pesos a cada trabajador suspendido, manteniendo la entrega de la cuota de carne semanal como paliativo.
El proceso de ajuste, que comenzó hace un año con la desvinculación de casi un centenar de operarios, ha derivado ahora en suspensiones masivas que amenazan con transformarse en despidos permanentes. La caída del Frigorífico Pico no solo representaría la pérdida de un emblema industrial, sino un golpe socioeconómico de magnitudes inéditas para las familias pampeanas que dependen directa e indirectamente de su funcionamiento.
(Con información de Diario Textual)