dPosta – La Justicia de General Pico avanzó de manera decisiva en la resolución del impactante incendio del Audi TT, perpetrado a mediados de marzo en el barrio Ranqueles. Con la reciente captura del segundo sospechoso en la vía pública, quien permanecía prófugo de las autoridades tras evadir las citaciones y un allanamiento en su domicilio, la Fiscalía a cargo del doctor Luciano Rebechi logró poner tras las rejas a los dos presuntos responsables materiales del siniestro.
Ambos hombres, mayores de edad y con antecedentes, comparecieron en la correspondiente audiencia de formalización. El juez interviniente convalidó el pedido del Ministerio Público Fiscal y dictó la prisión preventiva por el plazo de un mes para los dos imputados, fundamentando la medida en el riesgo procesal que representó la previa huida de uno de ellos.
El expediente acumuló pruebas fílmicas contundentes recolectadas por el personal de la Comisaría Segunda. El fiscal Rebechi confirmó que se pudo reconstruir con precisión el itinerario completo de los atacantes durante la madrugada del hecho. Las cámaras de seguridad registraron el instante preciso en que los involucrados adquirieron combustible en un bidón en una estación de servicio local, su posterior traslado a bordo de una motocicleta blanca y el momento exacto en el que se inició el foco ígneo sobre la calle 46. El registro visual determinó que un sospechoso conducía el ciclomotor (que ya fue secuestrado), mientras que su acompañante descendió con el líquido inflamable para consumar el ataque y provocar las explosiones que obligaron a evacuar a la familia del damnificado.
Misterio
Sin embargo, detrás de la contundencia de las pruebas técnicas, el caso encierra un enigma que desconcierta a la comunidad piquense. El episodio llamó la atención de las autoridades desde el inicio mismo de las actuaciones, debido a que no es nada habitual que se incendie un vehículo de esas características exclusivas en la vía pública. Por lo general, los rodados siniestrados de forma intencional en las calles corresponden a modelos antiguos, algunos obsoletos, cuyas motivaciones principales suelen estar vinculadas a disputas territoriales, venganzas interpersonales de baja escala o reacciones violentas de bandas delictivas. Jamás había ocurrido que el blanco de un ataque de estas características fuera un auto de lujo.
Para sumar intriga, el dueño del automóvil, Ernesto Estigarría, admitió ante los investigadores que esa noche dejó el coche estacionado afuera de su casa de manera totalmente excepcional debido a refacciones edilicias en su garaje, algo que no ocurría jamás y que expone una llamativa coincidencia temporal.
El giro más significativo de la investigación por estas horas radica en el entorno del damnificado. Durante las entrevistas tomadas por la Fiscalía, el propio Estigarría reconoció que conoce a uno de los dos hombres detenidos. A partir de esa sorpresiva revelación, los investigadores judiciales y policiales centran toda su atención en profundizar el vínculo existente entre ambas partes y determinar si este conocimiento previo posee una relación directa con el hecho consumado o si funcionó como el detonante del atentado.
Silencio
Por otra parte, la estrategia de la defensa técnica ha sumado un escollo complejo para el esclarecimiento total del caso. Los dos imputados decidieron mantener el silencio y se negaron a prestar declaración, una postura que traba la posibilidad de establecer con certeza las motivaciones reales detrás de la destrucción del rodado de alta gama.
Este hermetismo encuentra un fuerte respaldo en las bajas consecuencias legales que enfrentarían en caso de avanzar el proceso. De resultar formalmente condenados, la escala penal contemplada en el Código Penal para el delito de daño simple es leve, con una expectativa de pena que va desde apenas los quince días hasta un año de prisión.
En este contexto de baja punibilidad, el silencio absoluto de los presuntos autores materiales se erige como el principal obstáculo para que el fiscal pueda descifrar el verdadero móvil de un ataque que rompió los parámetros habituales de la delincuencia en la ciudad.