dPosta – La situación financiera de las familias pampeanas muestra señales de alarma. Un relevamiento del Instituto Argentina Grande (IAG) detectó que la morosidad en créditos bancarios alcanzó el 8,1% en febrero de 2026, un salto significativo frente al 2,7% registrado durante el mismo período del año pasado.
El indicador contempla tanto préstamos personales como deudas con tarjetas de crédito, dos herramientas que, según el informe, dejaron de ser utilizadas únicamente para consumos excepcionales y pasaron a convertirse en un sostén habitual para cubrir gastos cotidianos.
“El estancamiento de los ingresos combinado con el aumento de los costos fijos reduce el margen disponible de las familias y complica el cumplimiento de las obligaciones financieras”, señalaron desde el IAG.
El estudio subraya que cada vez más hogares recurren al crédito para afrontar erogaciones esenciales como alimentos, servicios, alquileres o medicamentos. Esta dinámica, advierten, termina tensionando la cadena de pagos y elevando los niveles de incumplimiento.
A nivel nacional, los datos del Banco Central de la República Argentina reflejan una tendencia similar. En febrero de 2026, el índice de créditos en situación irregular del sector privado se ubicó en 6,7%, con un incremento de 0,3 puntos porcentuales respecto de enero y un salto interanual de 4,9 puntos.
El deterioro fue generalizado entre las entidades financieras, aunque el segmento de familias resultó el más afectado: la morosidad casi se cuadruplicó en comparación con el año anterior y también mostró un alza en relación al mes previo.
En cuanto al financiamiento empresarial, si bien también se registró un aumento, el impacto fue más moderado. La tasa de irregularidad llegó al 2,9% en febrero, con una leve suba mensual y un crecimiento más marcado en la comparación interanual.
El informe advierte que, de mantenerse esta tendencia, podrían profundizarse las dificultades económicas de los hogares, en un escenario donde el crédito dejó de ser una herramienta de expansión para convertirse en un recurso de subsistencia.