Condenan a un santarroseño por robo violento en Pico

Jonathan Geringer fue sentenciado a cinco años de prisión efectiva, por ser autor de uno de los hechos más violentos ocurridos durante el 2025 en Pico, donde una pareja de adultos fue brutalmente golpeada.

dPosta – El juez de Audiencia Marcelo Pagano homologó un acuerdo de juicio abreviado y dictó sentencia de cinco años de prisión efectiva contra Jonathan Gabriel Geringer, un santarroseño de 35 años que en mayo de este año irrumpió -junto a un cómplice no identificado- en una vivienda del barrio Talleres. Armados, los asaltantes golpearon y maniataron a un matrimonio adulto para desapoderarlos de dinero en efectivo.

El imputado fue sentenciado como coautor material y penalmente responsable del delito de “robo doblemente agravado por el uso de arma impropia y arma de fuego cuya aptitud de disparo no se pudo acreditar”. La condena fue unificada con una pena previa por hurto calificado y mantiene su declaración de reincidente, dado que ya había sido condenado meses antes.

La investigación de caso estuvo a cargo del fiscal Juan Cupayolo, quien presentó el acuerdo de juicio junto al defensor oficial Alejandro Caram.

El brutal asalto tuvo lugar el 29 de mayo de 2025, aproximadamente a las 19:20 horas, en una vivienda ubicada en calle 104 entre 13 y 14. Geringer, junto a un cómplice que la investigación aún no logró identificar, aprovechó que la puerta trasera de la casa de Mirta Edith Muñoz y Rolando Ricardo Riffel se encontraba sin medida de seguridad colocada. Una vez dentro, los delincuentes sorprendieron a la pareja de adultos mayores y actuaron con extrema saña para doblegarlos.

Los asaltantes portaban un arsenal: uno blandía un revólver, mientras que el otro llevaba una escopeta recortada y un hierro. Las amenazas de muerte fueron constantes mientras revolvían el domicilio exigiéndoles la entrega de pesos y dólares.

A la señora Muñoz la tomaron del cuello, la arrojaron al suelo y la golpearon en la cabeza y el rostro. Posteriormente, fue obligada a sentarse en una silla, donde le sujetaron ambas muñecas con precintos plásticos y le colocaron cinta de embalar en la boca, con el objetivo de acallar sus gritos. Simultáneamente, el señor Riffel fue golpeado con la culata de una de las armas en la parte posterior de su cabeza, provocándole una herida cortante con sangrado, y fue reducido contra el piso.

Durante los cerca de veinte minutos, los ladrones subieron el volumen del televisor para evitar que los vecinos escucharan los pedidos de auxilio, mientras vaciaban las habitaciones. Finalmente, lograron sustraer la suma aproximada de $427.000 pesos y U$S 1.200 dólares de los ahorros de la pareja, para luego retirarse rápidamente del lugar.

La detención y la prueba

El procedimiento que condujo a la identificación de Geringer se llevó a cabo tan solo un día después. El 30 de mayo de 2025, una patrulla policial observó un remis detenido en la intersección de calles 6 bis y 35, con un pasajero a punto de abordar el auto que, cuando advirtió la presencia del patrullero, tuvo una actitud extraña. Jonathan Geringer se apresuró a subir al vehículo y agachó la cabeza, intentando ocultar su rostro.

Al ser interceptado, Geringer se mostró extremadamente nervioso y “tartamudeaba”, negando haber cometido delito alguno. Durante la identificación de rutina, los oficiales notaron que protegía constantemente una riñonera negra colgada al hombro. Al solicitarle que exhibiera el contenido, se encontraron dos billetes de cien dólares americanos abollados, junto con otros elementos. Su versión sobre la procedencia del dinero fue incoherente y dudosa, lo que generó sospechas inmediatas.

Al consultar con la Comisaría Tercera, se confirmó que las características físicas de Geringer coincidían con la descripción de uno de los asaltantes del violento robo a la pareja de ancianos la noche anterior, lo que fundamentó su demora e inmediato traslado a la unidad policial, sellando su vinculación al hecho.