dPosta – El consultor político Fernando Cerimedo continuará detenido en la cárcel de máxima seguridad de Palmasola, en Santa Cruz de la Sierra, mientras avanza la investigación por el intento de feminicidio de su pareja, la abogada y dirigente boliviana Nadia Beller. El juez Wilson Espada resolvió extender la prisión preventiva por hasta 180 días y rechazó los planteos presentados por la defensa, al tiempo que validó las pericias realizadas sobre sus dispositivos electrónicos.
La decisión judicial representa un nuevo avance para la Fiscalía boliviana, que considera que existen elementos suficientes para sostener que Cerimedo fue el autor intelectual y mediato del ataque sufrido por Beller, quien recibió tres disparos efectuados por sicarios y logró sobrevivir. La acusación apunta a que el consultor habría manipulado a la víctima y coordinado acciones para concretar su eliminación.
La prueba clave: el análisis del celular
Uno de los principales elementos incorporados a la investigación es la pericia informática realizada sobre el teléfono celular Samsung S-24 que Cerimedo tenía en su poder al momento de ser detenido en el aeropuerto de Santa Cruz. El juez rechazó las objeciones de la defensa y habilitó que ese material sea utilizado dentro del expediente.
Para los investigadores, el contenido del dispositivo puede resultar determinante debido a que allí se habrían encontrado conversaciones que vincularían al acusado con la planificación del ataque. La defensa había cuestionado la validez de los estudios realizados, pero el planteo no fue aceptado por el magistrado.
Según trascendió en medios bolivianos, algunos mensajes extraídos del teléfono mostrarían intercambios en los que se hablaba de la necesidad de “eliminar” a Beller y de buscar a una persona que pudiera ejecutar esa acción. También se difundieron conversaciones en las que un contacto habría informado a Cerimedo sobre el desarrollo del ataque mientras ocurría. La Justicia aún debe determinar el alcance y la validez de esos elementos dentro de la causa.
La hipótesis fiscal: un ataque planificado
Los fiscales Herlan Rodríguez Cuevas y Yolanda Aguilera Lijeron imputaron formalmente a Cerimedo por el delito de “Feminicidio en grado de tentativa”. Según la acusación, los elementos reunidos permiten sostener que existió una planificación previa del ataque y que el acusado habría creado las condiciones para que la víctima quedara expuesta frente a los agresores.
La Fiscalía sostiene que el posible móvil estuvo relacionado con el embarazo de Beller y con una supuesta actitud de rechazo y control ejercida por Cerimedo. En la imputación se señala que el acusado habría utilizado su vínculo de pareja para convencerla de asistir a un encuentro en el hotel Swissôtel de Santa Cruz de la Sierra, bajo el argumento de que recibiría información vinculada al expresidente Evo Morales.
De acuerdo con la reconstrucción fiscal, cuando Beller salió del hotel fue atacada por dos sicarios que circulaban en una motocicleta y simulaban ser repartidores. La víctima recibió varios impactos de bala y sobrevivió luego de hacerse pasar por muerta. Para los investigadores, Cerimedo habría insistido en que concurriera a la cita, prometido una custodia que no existía y monitoreado la situación desde La Paz.
Los cinco puntos que lo comprometen
En la imputación, los fiscales enumeraron una serie de hechos que, a su criterio, vinculan a Cerimedo con el ataque. Entre ellos mencionaron la insistencia para que Beller asistiera al encuentro, incluso cuando ella había advertido situaciones extrañas; la creación de un escenario de riesgo al llevarla hacia un lugar determinado; y la utilización de una supuesta seguridad como mecanismo para generar confianza y reducir sus precauciones.
También señalaron antecedentes de violencia previa y un contexto de conflicto personal. Según la acusación, Cerimedo habría pedido a Beller que esperara antes de denunciar episodios de agresión bajo el argumento de que debían finalizar una supuesta operación de inteligencia. Para los fiscales, esa conducta podría vincularse con un intento de silenciar a la víctima.
Otro aspecto señalado por el Ministerio Público fue la falta de colaboración del acusado para esclarecer amenazas que Beller había recibido. Los investigadores sostienen que, pese a contar con información y contactos, Cerimedo no habría aportado respuestas ni avances para identificar a los responsables de esas intimidaciones.
A partir de esos elementos, la Fiscalía describió la conducta del acusado bajo tres conceptos centrales: control sobre la agenda de la víctima, manipulación mediante información política utilizada como señuelo y un vínculo de sospecha derivado de la presunta coordinación con los ejecutores directos del ataque.
Una causa que continúa abierta
Mientras Cerimedo permanece detenido, la investigación continúa con el objetivo de determinar la participación de todos los involucrados, incluidos quienes habrían ejecutado materialmente el ataque. La Fiscalía sostiene que el hecho no fue una reacción espontánea, sino que estuvo precedido por una serie de acciones de violencia, control e intimidación.
Los investigadores consideran que Cerimedo habría recurrido a terceras personas para concretar el ataque y que habría creado las condiciones necesarias para que los sicarios actuaran contra Beller. Por ese motivo, fue imputado por feminicidio en grado de tentativa, un delito que contempla una pena elevada en Bolivia.
La resolución del juez Espada mantiene abierta la etapa investigativa y permite a la Fiscalía avanzar con la incorporación de nuevas pruebas mientras la defensa prepara los recursos correspondientes. La decisión sobre la responsabilidad definitiva del acusado quedará supeditada al desarrollo del proceso judicial.