dPosta – Mientras la informalidad alcanzó un nivel récord y ya afecta a 8,5 millones de trabajadores, un fenómeno menos visible comenzó a ganar fuerza: cada vez más mujeres se vuelcan al cuentapropismo para sostener los ingresos de sus hogares en una economía que no genera empleo asalariado de calidad. De hecho, hace poco más de una década apenas el 34% del empleo no asalariado correspondía a mujeres, pero esa participación ya ascendió al 42%.
Cuando el salario pierde poder de compra o directamente desaparece un empleo, muchas trabajadoras salen a generar ingresos de la manera que pueden. Venden comida en ferias o por redes sociales, hacen manicura, elaboran productos artesanales, limpian casas, cuidan personas o comercializan ropa desde sus hogares. Más que una ola de “emprendedurismo”, como suele presentar el discurso oficial, los datos muestran estrategias de supervivencia frente a un mercado laboral que ofrece cada vez menos empleo formal y obliga a miles de hogares a buscar nuevas fuentes de ingreso.
De esta manera, el crecimiento del cuentapropismo femenino se convirtió así en uno de los principales síntomas de una economía que no crea empleo formal. En un mercado laboral cada vez más precarizado, son las trabajadoras quienes absorben una parte creciente de la crisis, muchas veces “fabricándose” su propio empleo para compensar la falta de oportunidades laborales y sostener la economía de sus hogares.
Crece el cuentapropismo, sobre todo el femenino
La reforma laboral que impulsó el Gobierno de Javier Milei –vía la Ley Bases en 2024 y la Ley 27.802 de 2025- prometía crear más empleo formal, no obstante, los datos del mercado laboral al primer trimestre 2026 evidenciaron todo lo contrario: la informalidad llegó al valor máximo de los últimos años. Así, se expandió el rebusque a través del autoempleo mientras se redujeron los puestos de trabajo formales, consolidando un deterioro en las condiciones de inserción laboral. Entre el primer trimestre de 2023 –antes del inicio de la gestión de La Libertad Avanza- y el de 2026, la economía creció 2,3%, pero la tasa de empleo cayó del 45% al 44,8%.
ese crecimiento del autoempleo presenta un marcado componente femenino. Así se desprende de un informe del centro Fundar que dio cuenta de una de las transformaciones mas silenciosas del mercado laboral: de acuerdo al procesamiento de datos de la EPH, “lo que más viene creciendo es el cuentapropismo femenino”, planteó Daniel Schteingart, Director de Desarrollo Productivo en Fundar. En concreto, en 2012, solo el 34% del empleo no asalariado eran mujeres y actualmente ya llegó al 42%.
Fuente: ElDestape