dPosta – Boca Juniors sumó una preocupante igualdad 1-1 ante Cruzeiro en La Bombonera, en un partido correspondiente a la fase de grupos de la Copa Libertadores que terminó con el clima al rojo vivo. El resultado obliga al conjunto dirigido por Claudio Úbeda a quedarse con los tres puntos en la última jornada frente a Universidad Católica para asegurar su boleto a los octavos de final sin depender de otros marcadores en la zona.
El trámite comenzó favorable para el Xeneize, que logró ponerse en ventaja a los 15 minutos del primer tiempo. Miguel Merentiel capitalizó un preciso tiro libre ejecutado por Leandro Paredes para inflar la red y desatar el festejo local. Sin embargo, tras la apertura del marcador, el equipo mermó su intensidad, se replegó en su propio campo y cedió la iniciativa a la escuadra brasileña en lugar de buscar estirar la diferencia.
En el complemento, los desacoples defensivos del dueño de casa pagaron un precio alto. A los 12 minutos, Fágner apareció libre por el extremo derecho y sacó un potente remate que selló el 1-1, convalidado por el VAR tras revisar una mano previa que se consideró casual. Poco después, a los 22, Cruzeiro se quedó con diez hombres por la expulsión de Gerson tras un planchazo sobre Paredes. Con superioridad numérica, Boca se volcó masivamente al ataque y convirtió al arquero Otávio en la gran figura de la noche.
El epílogo del encuentro estuvo marcado por decisiones arbitrales que desataron la furia xeneize. Primero, el juez Jesús Valenzuela anuló un gol de Merentiel por una mano previa de Milton Delgado. En la última acción de la noche, una clara mano de Lucas Romero dentro del área visitante fue ignorada por el árbitro venezolano, quien decretó el final en medio de las protestas. Con este panorama, Boca deberá vencer a Universidad Católica en el cierre del grupo para hacer valer el desempate olímpico a su favor y sellar la clasificación.