dPosta – La concejal piquense Eugenia Forte advirtió que, más allá de resultado de las negociaciones que la asamblea partidaria autorizó, la Unión Cívica Radical de La Pampa ya consumó “una derrota ideológica” al permitir un rejunte con agrupaciones políticas que están en las antípodas de los principios del partido centenario.
El fin de semana la Convención Provincial del partido aprobó por 78 votos a favor, 11 en contra y una abstención, que un grupo dirigentes negocie alianzas para conformar un gran frente antiperonista. Los responsables de abrir el diálogo con otras fuerzas políticas tratarán de cerrar un acuerdo que, luego, no tendrá posibilidad de revisión para el resto de la dirigencia y afiliados, uno de los puntos que más preocupa y genera rechazo en quienes pretendían discutir con quién, cómo y para qué.
La Convención fue una formalidad, ya que todo estaba cocinado desde antes. “Fui con la expectativa de una derrota ideológica. O sea, esto ya sabíamos que iba a ser así”, comentó Forte a dPosta sobre la reunión a la que asistió sin poder de voto.
La concejal piquense entiende que quienes impulsan la gran alianza “hacen un análisis cuantitativo, de sumas, si tanto porcentaje de la gente piensa de determinada manera y este porcentaje de votos más, vamos a gobernar La Pampa”.
Advirtió en ese sentido que “a mí me parece en algún punto medio ingenuo poder pensarlo de esa manera, porque si estamos armando una coalición de gobierno, primero tenemos que consensuar qué pensamos de cada una de las áreas”, afirmó.
Y remarcó también que “Martín (Berhongaray) es sumamente optimista y dice que cómo no vamos a llegar a un consenso en 10 acuerdos. No lo sé. Yo creo que es difícil, pero tampoco sabemos en qué puntos porque no es de eso de lo que hablamos. Hablamos de números”.
Los extremos y el innombrable
La Libertad Avanza, en la búsqueda del rejunte, parece para la UCR la aspiración y el mayor riesgo. Forte analizó sobre las posibilidades de un futuro acuerdo que “con un socio que piensa que el Estado es una porquería y que hay que destruirlo, y nosotros como radicales que defendemos las instituciones y creemos en un rol del Estado que sea regulador, ¿cómo lo vamos a hacer?”, preguntó.
Con idas y vueltas, dentro de ese posible armado hay partidos con los que el radicalismo ya tiene una historia recorrida. “Con el PRO tenemos diferencias, por supuesto, pero compartimos una idea republicana de respeto a las instituciones”, rescató la joven dirigente local, pero insistió en que “con el resto de los partidos, no lo sé, el tiempo dirá también si estas alianzas se llegan a concretar”.
Si la motosierra de Milei incomoda a muchos radicales, la pyme partidaria de Juan Carlos Tierno -que ya se abrazó a LLA- es el gran sapo a tragar para las boinas blancas, a tal punto, que ni nombrarlo quieren.
“Yo creo que Tierno es uno de los mayores limitantes, en función de nuestra carta orgánica que indica que no podemos llevar candidatos ni formar frentes con personas que tengan causas penales”, explicó.
Y reveló en esa línea “los que pregonan esta alianza, no les gusta que nombremos a Tierno con su nombre propio, sino su espacio, que está conformado con otras personas. Yo entiendo y comparto que no hay que personalizar, pero bueno, en los hechos y las fotos vemos otras cosas.
A libro cerrado y todos juntos
Por otra parte, Forte puso el foco en las formas establecidas para sellar el acuerdo con las demás fuerzas políticas. La convención aprobó la creación de una mesa integrada por dirigentes partidarios que tendrá la responsabilidad de dialogar con otras fuerzas políticas.
“Lo crítico es que lo que decida esta mesa va a ser, y no hay posibilidad de revisión”, lamentó la concejal sobre un punto que fue reclamado y rechazado en la Convención del sábado. Y agregó que “en ningún momento dijeron: bueno, vamos a esta mesa con qué mandatos para negociar, qué límites va a haber en esa negociación, hasta dónde llegamos, hasta dónde entregamos, hasta dónde no entregamos”, señaló.
Eugenia Forte admitió que arriar las banderas que históricamente representaron al radicalismo no es una decisión solo de dirigentes, sino que supuestamente una parte de la sociedad pampeana lo reclama. “Más allá de que uno sale a la calle y escucha, tienen que juntarse todos, digo, no es algo que no es cierto. Pero bueno, hay que ver el cómo y qué”, expresó.
“Por eso digo, para mí fue una derrota ideológica propia, la asumo, y entiendo que lo que prevalece es la necesidad de gobernar La Pampa”, indicó. Y ratificó para cerrar “la votación indica que está claro que todos piensan más o menos lo mismo, incluso la Juventud Radical, las áreas más progresistas del radicalismo como Franja Morada votaron a favor. Entonces, realmente fue una derrota ideológica”, concluyó.