dPosta – Como en casi todas las buenas noticias, están quienes las disfrutan sin ser actores principales, los que celebran merecidamente por ser protagonistas, y están también los que se cuelgan del logro para sacar tajada. En el último grupo, hay dos personajes que minutos después que el avión despegara de Pico por redes sociales celebraron, y se adjudicaron también, el regreso de los vuelos comerciales al norte provincial.
Uno de los que se sumó, en modo festejo, fue el diputado nacional macrista -ahora pintado de violeta- Martín Ardohaín. Por la red social X, el legislador al que no se lo conoce gastando zuela de zapatos por Pico, escribió: “Excelente noticia para los pampeanos! Tener 4 vuelos semanales que conecten Gral Pico con Aeroparque pone fin al centralismo que implicaba tener que viajar a Santa Rosa para tomar un avión”.
En realidad, “Pampito” Ardohaín se sumó l otro mensaje que por la misma red social un alto funcionario del Gobierno Nacional, dedicado a la paradójica misión de desguazar para mejorar, escribió para adjudicarse el hecho como logro de su gestión y, ya que estaba, hacer campaña.
Fue Federico Sturzenegger quien saludó “a los vecinos de General Pico y La Pampa que hoy empezaron a recibir vuelos desde Aeroparque (4 frecuencias semanales). Felicitaciones @americanjet!”. Y remarcó sobre el final del mensaje: “Bondades de la desregulación aerocomercial impulsada por el Presidente @JMilei. Esto también votamos el 26. VLLC!”.
Los anónimos
El ministro de Desregulación se adjudicó un logro que, al menos en Pico, todos saben que no le pertenece. Nada más alejado de la realidad, ya que la gran mayoría de los verdaderos hacedores ni siquiera se asomaron hoy para recibir la aeronave y, desde el inicio de la gestión, pidieron mantener en reserva sus nombres.
Como ya lo contó dPosta, la vuelta del avión es pura y exclusivamente una gestión de empresarios locales. Y tuvo su inicio en un encuentro fortuito de Jorge Arocena, en Buenos Aires, con un representante de la firma American Jet. En esa charla casual, el referente de la Rural le contó su deseo de recuperar la conexión aérea entre Buenos Aires y su ciudad. A partir de ahí, Arocena comenzó a llamar dueños de conocidas empresas del medio para intentar, una vez más, lo que parecía utópico.
Tuvo a su favor interactuar con una empresa aérea que, según dijeron sus representantes, tienen en su ADN el propósito de conectar la mayoría de los destinos posibles del interior argentino. Pero no deja de ser una empresa, que requiere la previsibilidad que otorga el dinero asegurado por un tiempo determinado, lo suficientemente extenso como para tener en claro si el negocio es viable, o no.
El cielo ya estaba abierto, despejado, y también “desregulado”, cuando en Pico se hicieron otros intentos. Bien le podría contar a “Pampito” Ardohain su compañero Martín Maquieyra, quien se sacó varias fotos con otra firma aeronáutica que intentó aterrizar en Pico, pero la publicidad se terminó cuando le acercaron al Gobierno local la factura por los servicios a prestar.
Como éste, hubo varios intentos, y la gran diferencia con el actual es que el sector empresarial en dichas oportunidades no decidió apostar como lo hizo ahora, y como lo hizo históricamente en Pico con otro tipo de necesidades y pensando en el bien comunitario. Felicitaciones, entonces, a esos piquenses que desde el anonimato mantienen vivo el espíritu de una ciudad que busca crecer, y no a la espera de lo que proponga el gobierno de turno, sino también desde la organización civil y solidaria.