Costa empató y avanzó a la próxima fase

El Albirrojo piquense resistió el 0-0 ante Bartolomé Mitre (Posadas) y, gracias a su orden defensivo, aseguró su lugar en la siguiente instancia del Torneo Federal "A".

dPosta – En una tarde donde la estrategia valió más que el espectáculo, Costa Brava de General Pico se adjudicó la clasificación a la siguiente etapa de la Reválida al igualar 0 a 0 frente a Bartolomé Mitre de Posadas. El empate en el Estadio Diego Mainz fue un resultado trabajado que premió la solidez y el control táctico del equipo pampeano a lo largo de los noventa minutos.

Desde el pitazo inicial, el conjunto local mostró su intención de manejar el balón y dictar el ritmo, generando las ocasiones más claras del primer tiempo. La sociedad Alles-Vivani se mostró incisiva: a los 22 minutos, una sutil habilitación de taco de Alles dejó solo a Vivani, cuyo centro encontró la cabeza de Jerónimo Gutiérrez, aunque el remate se marchó apenas por encima del travesaño. Poco después, Vivani volvió a probar suerte con un zurdazo que rozó el palo, dejando sin aliento a la parcialidad local. Mitre, por su parte, se limitó a esperar y apostar a la réplica, siendo su única amenaza un disparo de Melgarejo bien contenido por el arquero Luciano Silva.

El complemento trajo consigo un partido más abierto. Ambos equipos entendieron que era momento de arriesgar, y el mediocampo se convirtió en una zona de tránsito rápido.

Costa Brava, apoyado en la buena distribución de Lautaro Ibarra, buscó insistentemente el gol que rompiera el cero. Los últimos diez minutos fueron un asedio: primero, un centro de Agustín López encontró el cabezazo de Agüero que el arquero logró controlar sin mayor dificultad. El peligro se intensificó con un tiro de esquina ejecutado por Maximiliano Lara, cuyo centro encontró a Uriel Iehara que con un potente testazo hizo temblar el travesaño.

Pese a no conseguir la victoria en casa, el empate sin goles selló la serie. El orden defensivo del Albirrojo y la capacidad de administrar la ventaja conseguida en la ida fueron determinantes. El pitazo final significó un desahogo y el festejo por haber dado un paso firme en el duro certamen nacional.