dPosta – Se conoció este viernes al mediodía la sentencia contra el ex titular de APAP, Hugo Carbonel, quien fue condenado a la pena de 14 años de prisión efectiva por abusar sexualmente de dos mujeres jóvenes con discapacidad intelectual. Continúa con prisión domiciliaria hasta que el fallo quede firme, para que luego el Juzgado de Ejecución de Pena determine si cumple con la pena bajo el mismo régimen o lo envía a la cárcel.
La lectura del fallo la hizo un empleado judicial pasadas las 12 del mediodía, sin la presencia del Tribunal ni del acusado. El contenido de la sentencia se conocerá en algunas horas.
Los jueces María José Gianinetto (presidenta), Marcelo Pagano y Carlos Federico Pellegrino, condenaron a Hugo Carbonel a 14 años de prisión por considerarlo autor material y penalmente responsable de reiterados hechos de “abuso sexual con acceso carnal” en el caso de una de las víctimas, y de un hecho de “abuso sexual con acceso carnal” en otra víctima.
La Fiscalía, a cargo de Andreina Montes, había solicitado la misma pena y la Querella, representada por Mauro Fernández, había pedido 15 años. El defensor, Jerónimo Altamirano, fundamentó por la absolución.
La sentencia cierra una oscura historia que tiene por víctimas a personas intelectualmente indefensas, que concurrían a la institución que por al menos tres décadas dirigió Carbonel, con innumerables sospechas sobre turbios manejos.
Como referente de un espacio sumamente necesario en la ciudad, el personaje siniestro construyó poder anclado desde la política, desde donde consiguió diversas fuentes de financiación para ampliar la entidad, pero también con permanentes sospechas y denuncias públicas de enriquecimiento.
Puertas adentro de APAP, según quedó también de manifiesto en el debate, Carbonel se manejó “como patrón de estancia” con el personal y ejerció su poder, tanto desde lo económico como en el plano íntimo sexual para con algunas trabajadoras.
Todo ese ruido comenzó a traspasar las paredes de la entidad y, hace alrededor de dos años, llegó a Tribunales una denuncia que advertía sobre el delito más aberrante que el benefactor de la discapacidad en Pico podía perpetrar. Pero, la sospecha de un abuso sexual a una persona con retraso madurativo finalmente quedó en la nada, ya que en ese momento fue imposible reunir los elementos necesarios para formalizar al sospechado.
En marzo de 2024, el mismo palenque donde Carbonel se rascó por décadas, lo mandó preso. Esta vez, sus atrocidades quedaron de manifiesto en audios que comenzaron a viralizarse y llegaron al teléfono de la intendenta Fernanda Alonso, quien dudó un minuto en hacer llegar el material a la Fiscalía y pedir que se investigue el hecho. Quizás el peso de quien impulsó la denuncia hizo que esta vez se tomaran mayores recaudos en la investigación y, aunque algunas pruebas quedaron en el camino, el material reunido fue lo suficientemente contundente como para condenar al chacal.
El propio acusado le hizo un gran favor al Tribunal, al tomar una pésima estrategia defensiva cuando declaró y negó los abusos hacia una de las víctimas, pero en el otro caso habló de una “relación consentida” con una persona que, para la ley, no tendría las facultades para comprender debidamente la situación a la que era sometida. Para completar la historia, le echó la culpa de su situación a una mujer “despechada”, en referencia a una ex empleada de APAP que conoció de cerca los manejos de Carbonel y se convirtió también en testigo de peso para la causa.