Arde la rosca pampeana a días del cierre de alianzas

El tablero político pampeano es un tembladeral. El radicalismo a la búsqueda de un candidato, el PRO oferta sociedad antiperonista, libertarios esperan -sin desesperar- por aliados sumisos y el PJ arma entre sospechas sin mostrar las cartas.

dPosta – A cinco días de vencer el plazo para la presentación de alianzas en todo el país, ni el más entendido en vericuetos políticos podría hoy anticipar cómo va terminar de configurarse el tablero político pampeano de cara a la agrupación de partidos para disputar las tres bancas en la Cámara de Diputados que se renuevan: Varinia Marín (PJ), Marcela Coli (UCR) y Martín Maquieyra (PRO). Lo único que si se podría aventurar es que, cuando finalice esta rosca, van a quedar varios heridos y habrá mucho trabajo para reconstruir.

En la UCR, da la impresión que se agotan los nombres para tirar a la parrilla. Nadie se quiere poner el saco de candidato. A partir de la decisión mayoritaria de no entregar las banderas para ir con La Libertad Avanza, que nada tiene que ver con los principios del partido centenario, parece no encontrar el nombre que le de chances de cosechar algo un resultado digno.

Quien mejor mide -por lejos- en el radicalismo ya dijo que no. Martín Berhongaray parece no estar dispuesto a gastar una centésima de su buena imagen y conservar todo ese potencial para lo que considera la batalla más importante, la gobernación en 2027.

A partir de ahí, se tiraron varios nombres de caudillos de la capital que también fueron cayendo, hasta que todo parecía indicar que lo mejor era ofrecerle renovar la banca de la primera mujer del partido que llegó a diputada, Marcela Coli. Pero en las últimas horas todo volvió a foja cero, luego que la legisladora publicara un extenso texto de renuncia a la candidatura por “condicionamientos” que no detalló, para asegurar que termina su mandato y vuelve tranquila a 25 de Mayo.

Lo que hasta ese momento todo apuntaba a ser una elección de tercios, ahora se pone en duda y vuelven las charlas con ex socios y probables nuevos amigos.

El PRO, que parecía alejarse del radicalismo y estar dispuesto a perder su identidad en una boleta sin sello ni color como segundo de LLA, por estas horas se debate entre su afinidad con las boinas blancas o desaparecer como fuerza política para asegurarse un supuesto buen resultado bajo la peluca libertaria.

A todo esto, el único nombre puesto desde hace semanas con la pilcha planchada para la foto es un tal Adrián Ravier, un profesor universitario de buenas migas con Javier Milei, con formas diferentes e ideas calcadas, que tiene la certeza de encabezar lista con boleta de color definido y espera muy tranquilo la aparición de un socio antiperonista. Y, si no aparece, tiene la confianza suficiente para pegar solito un batacazo en la llanura.

Mientras tanto, el oficialismo reagrupa más o menos a las mismos sectores que tienen en claro su desacuerdo con el actual modelo nacional y, mientras todos esperan por el nombre del candidato, el PJ y sus socios parecen no estar dispuestos a mostrar las cartas, al menos hasta saber que tendrán en la vereda del frente.

El nombre va estar y probablemente Ziliotto ya lo tenga elegido y bien escondido. Ese no parece ser el problema de quienes gobiernan la provincia desde hace cuatro décadas, sino como encolumnar la tropa para hacer frente a una elección que tiene como gran rival a una gestión nacional que, paradójicamente, acumuló poder mientras secó bolsillos. Una gran foto, o un gran asado, parece ser el desafío oficialista para salir a la cancha.