dPosta – Los cuatro imputados por el hurto de 250.000 dólares de una vivienda de General Pico se encuentran en libertad, luego de que este martes el juez de control Alejandro Gilardenghi dispusiera el cese de la prisión preventiva de Mauricio Bajo y Gonzalo Torres. La medida contó con el acompañamiento de la Fiscalía y la Querella, que consideraron que el avance de la investigación modificó las condiciones que justificaban las restricciones.
Claudio Arhex ya había recuperado la libertad, mientras que la mujer de apellido Luna nunca estuvo detenida. Con todos los acusados en esa condición, el expediente se encamina hacia la etapa de acusación y el posterior juicio oral, que podría realizarse durante los primeros meses de 2027.
Torres y Arhex habían sido formalizados a fines de julio, después de regresar de un viaje a Europa que iniciaron un día después del hecho investigado. Ambos cumplieron inicialmente prisión preventiva en una celda y luego pasaron a arresto domiciliario. Bajo, por su parte, había sido detenido algunas semanas antes, tras su formalización junto con Luna.
La imputación es por hurto agravado, delito que contempla penas de uno a seis años de prisión. En caso de una eventual condena, Bajo y Torres podrían enfrentar una pena de cumplimiento efectivo debido a sus antecedentes, mientras que Arhex y Luna no registran condenas. El tiempo que los dos primeros permanecieron privados de la libertad también podría incidir en el cálculo de una eventual sanción.
La discusión sobre las pruebas
La defensa, a cargo de Martín Herrero Galvagno, sostuvo desde el comienzo que sus representados son inocentes y cuestionó las detenciones. Entre los puntos que considera pendientes de esclarecimiento figuran la existencia del dinero en el lugar denunciado, el monto exacto y las circunstancias en que habría ocurrido la sustracción.
La Querella, en cambio, entiende que las pruebas reunidas permiten avanzar hacia el debate oral. La presentación de la acusación podría concretarse durante noviembre. La defensa anticipó que propondrá testimonios y otros elementos, además de un examen antropométrico para comparar las características físicas de los imputados con las imágenes obtenidas durante la investigación.
La hipótesis de la investigación
El hecho ocurrió el martes 30 de junio en una vivienda de la calle 7. Según la reconstrucción incorporada al expediente, Bajo llegó primero en bicicleta y buscó una llave escondida en el exterior, pero no la encontró.
Luego, Arhex y Torres arribaron en un Ford Focus y trasladaron a Bajo hasta las inmediaciones. La hipótesis fiscal sostiene que el hombre ingresó por una propiedad lindera, trepó un tapial de unos dos metros y accedió a la vivienda por una puerta balcón abierta.
Una vez dentro, habría tomado 200.000 dólares guardados en una carpeta sobre un ropero y otros 50.000 que estaban entre libros. Después salió con una bolsa negra y habría sido recogido por el Focus, cuyos movimientos quedaron parcialmente registrados por cámaras de seguridad.
El propietario se había retirado minutos antes junto con su socia, Luna, para viajar a una localidad cercana y firmar documentación. La investigación también contempla la sospecha de que la mujer pudo haber aportado información para facilitar el ingreso, una hipótesis que deberá discutirse en el proceso judicial.
Entre las pruebas incorporadas figuran teléfonos celulares, prendas de vestir, una gorra atribuida al supuesto autor material y billetes de 100 dólares encontrados en domicilios de Torres y Arhex. Algunos tenían numeración consecutiva o cercana a la del dinero denunciado como sustraído. Sin embargo, los 250.000 dólares no fueron recuperados.