Formalizaron a los policías por el “hurto agravado” de un crique

La defensa de los policías aportó una llamativa versión basada en una cadena de errores y olvidos por parte de los uniformados. La Justicia les impuso una prohibición de contacto y acercamiento.

dPosta – La causa por la sustracción de un gato hidráulico de la gomería Cattaleya, que involucra a dos policías de General Pico, avanzó este lunes con la formalización de la investigación penal y la imposición de medidas restrictivas para los imputados.

El sargento Alejandro Muñoz y el cabo primero Luis Alberto Medrano quedaron imputados por “hurto simple agravado por la condición de miembros de una fuerza de seguridad”, en calidad de coautores, y subsidiariamente, también se utilizó la figura de “apropiación indebida de cosa perdida”.

La audiencia se desarrolló en el Palacio de Tribunales, ante el juez de control Alejandro Gilardenghi, con la intervención del fiscal Matías Juan y la defensora oficial Soledad Forte.

Previo a la formalización, los policías prestaron declaración indagatoria y ofrecieron por separado la versión de los hechos.

Luego, en la audiencia, la Fiscalía detalló los hechos tal como ya trascendieron públicamente y quedaron expuestos en video.

El fiscal Matías Juan mantuvo la acusación por hurto agravado y expuso, además, una situación ocurrida después de que el propietario de la gomería, Luis Alberto Miranda, radicara la denuncia.

De acuerdo con lo señalado durante la audiencia, Muñoz y Medrano se presentaron en el domicilio del comerciante, vestidos con sus uniformes y a bordo de un patrullero, para pedirle perdón por lo sucedido. Miranda interpretó esa visita como una forma de presión, por lo que el fiscal solicitó medidas para evitar cualquier interferencia en la investigación.

La otra versión

A su turno, la defensora Forte brindó una particular versión sustentada en una serie de errores y olvidos por parte de los uniformados, para encuadrar el caso en una figura más leve contemplada en el artículo 175 inciso 2 del Código Penal, que refiere a “el que se apropiare una cosa ajena, en cuya tenencia hubiere entrado a consecuencia de un error o de un caso fortuito”.

Según la defensa, la intención de los policías fue “resguardar” el gato hidráulico que encontraron sobre la vereda frente a la gomería. “El error fue interpretar que el crique que estaba en la vereda había sido olvidado, ahora, sabemos que había sido dejado allí a propósito”, señaló la abogada.

A partir de ahí, la versión indica que mientras se dirigían al Comando a dejar el crique pasaron por la casa del hermano de Muñoz, a quien el policía a cargo había quedado en alcanzarle cigarrillos y, mientras estaban allí, recibieron el llamado de una emergencia en barrio Ranqueles. Como debían dirigirse rápidamente al lugar, decidieron dejar allí el gato para evitar su desplazamiento en la caja de la camioneta policial.

Al “error” de interpretación al levantar el crique, le siguió una cadena de olvidos que la defensa busca convertir en faltas administrativas: olvidaron dar aviso al Comando sobre el hallazgo, olvidaron regresar a buscar el elemento, olvidaron depositarlo en la dependencia policial y, por último, olvidaron asentarlo en el parte policial diario. Todos esos “olvidos”, según aclaró la defensora, correspondería achacarlos al sargento Muñoz por su mayor jerarquía.

Resolución

A la hora de resolver, el juez Gilardenghi hizo lugar al planteo de la Fiscalía y dispuso que ambos imputados tienen prohibido acercarse al denunciante y a su vivienda, así como mantener cualquier tipo de contacto o comunicación con él mientras avance el proceso judicial.

A pedido de Soledad Forte, el magistrado también confirmó la separación de las defensas por las distintas jerarquías de los acusados y sus posibles responsabilidades. Forte continuará representando a Medrano, mientras que Walter Vaccaro asumirá la defensa de Muñoz.

En paralelo, el Ministerio Público Fiscal remitirá las actuaciones a la Fiscalía de Investigaciones Administrativas de La Pampa para que evalúe posibles responsabilidades disciplinarias por el accionar de los uniformados y el incumplimiento de los protocolos de la fuerza.

Finalmente, el juez resolvió formalizar el caso por las dos figuras planteadas en la audiencia, ambas con sanciones menores. En el caso del “hurto agravado”, contempla pena de prisión en suspenso, mientras que la “apropiación indebida” implica el pago de una multa desactualizada.

El gato hidráulico, valuado en aproximadamente $2.800.000, había sido recuperado y restituido a Miranda luego de la denuncia. Ahora, la investigación judicial buscará determinar las responsabilidades penales de los dos policías.