dPosta – En el marco de la segunda jornada de la 92° Edición de la Expo Rural de General Pico, se llevó a cabo el acto central de la muestra, luego de la recorrida oficial de autoridades por las instalaciones. La actividad reunió a representantes del sector agropecuario, autoridades provinciales, legisladores y funcionarios municipales.
Por el Gobierno de La Pampa estuvo presente la ministra de la Producción, Fernanda González, mientras que en representación del Poder Legislativo participaron el senador nacional Daniel Pablo Bensusán y el diputado nacional Abelardo Ferrán. También asistió la intendenta de General Pico, Fernanda Alonso, acompañada por integrantes de su gabinete.
La ceremonia se desarrolló este año en un clima de menor confrontación entre el sector agropecuario y el Gobierno provincial, en comparación con otras ediciones. De todos modos, el presidente de la Asociación Rural de General Pico, Carlos Matilla, aprovechó su discurso para reiterar algunos de los principales reclamos del campo.
En ese sentido, planteó la necesidad de avanzar hacia una reducción de la presión tributaria y cuestionó particularmente el esquema impositivo provincial. “El sector agropecuario continúa soportando una carga tributaria que limita su capacidad de invertir, innovar, producir y generar más trabajo”, sostuvo.
Matilla también puso el foco en el impuesto a los Ingresos Brutos y en distintos mecanismos de recaudación que, según afirmó, incrementan la burocracia y dificultan la actividad económica. “En nuestra provincia el impuesto de los Ingresos Brutos continúa siendo el principal impuesto y el más distorsivo”, señaló, y reclamó que se contemple la posibilidad de reducirlo gradualmente hasta avanzar hacia su eliminación.

El dirigente rural también hizo referencia al estado de los caminos rurales y planteó que los recursos aportados por los productores deben traducirse en infraestructura. “Los productores hacemos nuestro aporte y tenemos derecho a una infraestructura acorde a ese esfuerzo”, afirmó.
Más allá de estos cuestionamientos, el discurso incluyó un respaldo contundente al rumbo económico que atraviesa el país. Matilla consideró que la Argentina necesita recuperar la confianza y sostener consensos básicos que permitan generar inversiones y desarrollo.
“Acompañamos el rumbo económico que ha comenzado a transitar nuestro país. Creemos que ordenar la economía es una condición necesaria para volver a crecer”, expresó. Sin embargo, aclaró que el proceso todavía no está terminado y volvió a cuestionar el peso de los impuestos que recaen sobre el sector.
En particular, Matilla reiteró la posición histórica de la entidad respecto de las retenciones. “Seguimos convencidos de que constituyen un impuesto profundamente distorsivo”, afirmó, aunque sostuvo que el equilibrio fiscal alcanzado no debe ponerse en riesgo.
La mayor preocupación expresada durante el acto, sin embargo, estuvo vinculada con la sanidad animal y los cambios proyectados en el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA). Sin mencionar directamente al Gobierno nacional, el presidente de la Rural advirtió sobre los riesgos que podría implicar un debilitamiento de los controles sanitarios.
“No podemos asumir riesgos innecesarios que pongan en juego todo lo construido”, sostuvo Matilla, al referirse a la situación de la ganadería argentina y al patrimonio sanitario construido durante las últimas décadas.
En ese marco, fue contundente al advertir sobre la posibilidad de un nuevo brote de fiebre aftosa: “No sería un problema menor, sería una verdadera catástrofe para la ganadería argentina”, afirmó, al remarcar que las consecuencias podrían alcanzar a los mercados, las exportaciones y miles de puestos de trabajo.

El dirigente rural pidió, en ese sentido, no confundir los procesos de desregulación con la necesidad de preservar los controles sanitarios. “No confundamos prevención con desregulación. La prevención nunca es un gasto, es una inversión que protege nuestra producción, nuestros mercados y el prestigio sanitario que la Argentina construyó durante décadas”, expresó.
Otro de los organismos mencionados fue el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA). Matilla defendió su rol histórico en el desarrollo del sector, aunque consideró necesaria una modernización que permita recuperar su liderazgo.
“Debemos hacerlo más eficiente, pero también potenciar sus mejores recursos humanos y preservarlo de cualquier utilización política”, sostuvo, al remarcar que el objetivo central debe ser generar conocimiento, innovación y tecnología al servicio de la producción.