dPosta – El año 2026 marcará un hito en la historia de la educación de La Pampa. La puesta en marcha de la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) activó un motor de transformación sanitaria cuyas huellas ya se vislumbran en las calles, laboratorios y centros de salud de Santa Rosa. Con una visión orientada de forma directa a la excelencia, la propuesta empuja a sus estudiantes al plano de la realidad comunitaria desde el primer instante.
La travesía comenzó en febrero con una matrícula histórica de 720 estudiantes en la primera cohorte. Como es habitual en trayectos de alta exigencia, los meses iniciales funcionaron como un período de decantación y adaptación. Un tercio de los inscriptos optó por no iniciar el cursado tras enfrentarse a las demandas del nivel superior, mientras que otra porción igual continúa batallando en las asignaturas anuales y cuatrimestrales del primer año. El diseño curricular incluye un estratégico Tramo Inicial compuesto por asignaturas como Introducción a las Ciencias Biológicas, Introducción al Ciclo Vital y el Taller de alfabetización académica, un puente clave entre la escuela media y las exigencias de la vida universitaria.
Integración científica en el laboratorio
Hoy, quienes sostienen el ritmo académico se encuentran en las instalaciones de la subetapa 2 del campus de la UNLPam, ubicado sobre la Ruta Nacional 35. Allí, los pasillos reflejan el entusiasmo de futuros profesionales que transitan la materia Articulación Clínica I. En este espacio se produce una integración de la Anatomía, la Histología y la Fisiología, estructurada en torno a los diferentes sistemas del cuerpo humano. El enfoque invita a los alumnos a formularse preguntas clínicas cruciales: cuáles son las enfermedades y motivos de consulta más recurrentes en la población de la región y qué saberes de las ciencias básicas se requieren para ofrecer una respuesta científica de alto valor y eficacia concreta frente a un paciente real.
El corazón metodológico de la carrera de Medicina late al ritmo del Aprendizaje Basado en Problemas. Cada semana, los estudiantes se enfrentan a escenarios clínicos reales que los obligan a cooperar en equipos, discutir roles, cuestionar procedimientos y sumergirse en la búsqueda de evidencia científica. La formación práctica se complementa en los laboratorios de Morfofisiología y microscopía digital, donde interactúan con guías, modelos 3D, material anatómico cadavérico mínimo, atlas y repositorios digitales modernos.
Según detalló el director de la carrera, Claudio Berardi, en esta asignatura los alumnos estudian contenidos teóricos en seminarios y consultas con expertos, mientras que en paralelo “pasan todas las semanas por laboratorios de morfofisiología y microscopía digital, donde trabajan con guías, problemas, casos apoyados por los textos, maquetas 3D, material mínimo cadavérico y repositorios digitales”. El equipamiento de microscopios de última generación adquiridos por la institución permite una observación detallada de tejidos humanos, elevando notablemente el estándar técnico. Además, dedican dos horas semanales al entrenamiento en destrezas esenciales de simulación clínica, que van desde el lavado de manos y la colocación de guantes, hasta técnicas de reanimación cardiopulmonar (RCP), toma de presión arterial, antropometría, confección de historias clínicas y la anamnesis con sentido ético.
El aprendizaje en el territorio
Sin embargo, el rasgo distintivo de esta propuesta es su temprano lazo con la comunidad local. Los estudiantes no esperan a recibir un título para pisar los barrios de Santa Rosa; lo hacen semanalmente bajo una stricta planificación que evita saturar a los vecinos de la capital pampeana. Acompañados por tutores docentes de los Centros de Salud de cada sector, los jóvenes caminan el territorio completando guías de relevamiento socioambiental. El objetivo es observar científicamente el entorno, registrar datos empíricos de las condiciones de vida y cruzar esos factores contextuales con los saberes biológicos aprendidos.
Respecto a este despliegue comunitario, Berardi remarcó que las salidas se realizan bajo “una lógica de no saturar los barrios, sino aprender de ellos, finalizando con la instalación de carpas saludables que fomentan medidas de promoción, prevención y educación de la salud”. En estas intervenciones planificadas por la institución académica, los estudiantes “observan sistemáticamente, toman datos, completando una guía de relevamiento socio ambiental y devuelven con actividades el concepto de la universidad en el territorio”. El impacto de este despliegue es bidireccional. Al tiempo que los vecinos reciben atención en temáticas de los derechos, la salud de la mujer o el desarrollo embrionario, los estudiantes moldean una sensibilidad humana indispensable para el ejercicio médico. Es una currícula viva, centrada firmemente en el estudiante como protagonista y en el docente como pilar de consolidación institucional.
Infraestructura y proyección a futuro
Mientras esta intensa actividad transcurre en la Ruta 35, el futuro edilicio de la carrera ya se proyecta con solidez. El proceso para la construcción de la Facultad de Ciencias de la Salud sigue su marcha firme dentro del predio del Complejo Hospitalario René Favaloro-Molas en Santa Rosa. Esta infraestructura definitiva centralizará las aulas y laboratorios de Medicina, constituyéndose en el polo científico de referencia regional.
Así, el compromiso de las autoridades avanza sin pausa en la planificación de los programas de segundo año y en el diseño de evaluaciones que superen el examen escrito tradicional. La UNLPam consolida un modelo que persigue excelencia académica, honestidad intelectual y la humanización en el cuidado de las personas.