Frigorífico Pico en crisis: nuevo dueño, asamblea rota y más incertidumbre

Este jueves se reunió el grupo empresario a cargo del Frigorífico Pico y el representante de un desconocido que dice haber comprado la empresa. La asamblea no terminó bien y, ahora, define un juez.

dPosta – La crítica situación financiera del Frigorífico Pico fue tema de discusión en una asamblea que se llevó a cabo este jueves y no terminó bien. La aparición de un nuevo dueño chocó con la resistencia del grupo inversor -y al mismo tiempo acreedor- que en los últimos años acompañó a la familia Lowenstein. La reunión administrativa se suspendió en un contexto tenso y enmarañado en cuestiones técnicas legales, por lo que la resolución del conflicto está ahora en manos de la Justicia. Mientras tanto, decenas de personas esperan por cobrar y muchas otras rezan por su continuidad laboral.

La historia que comenzó hace alrededor de dos años con las primeras deudas de la empresa comandada por Ernesto “Tito” Lowenstein y Alan Lowenstein, que estalló a principios de año con el cierre de la sede del frigorífico de Trenel y el despido del personal, continúa sin una solución de fondo y los más optimistas apuestan a la decisión que en lo inmediato podría tomar el juez de Ejecución, Concursos y Quiebras de la Segunda Circunscripción Judicial, Carlos Iglesias.

A las 11 de la mañana de este jueves, en las instalaciones de calle 47 y 24 se dieron cita empresarios, abogados y escribanos, todos convocados a una asamblea donde se suponía que se abordarían balances, gestión de directorio y renovación de autoridades. Lowenstein padre e hijo llegaron y también otros empresarios que fueron parte de la conducción del frigorífico, invirtiendo fuertemente y convirtiéndose luego en acreedores con la idea de continuar con el emprendimiento. Pero, a la misma reunión, asistió también el representante del “nuevo dueño” con la firme intención de blanquear el dominio total de la empresa.

La antesala de esta reunión fue otra asamblea -en abril- que fue impugnada por parte del grupo inversor y acreedor, que denunció haber sido desplazado de un día para el otro, quedándose sin voto para definir los destinos de la empresa. Entienden que los Lowenstein vendieron el frigorífico en términos legalmente poco claros y, en ese marco, este jueves llegaron con medidas cautelares para suspender esta asamblea.  Y, después de un par de horas de pura tensión, fue lo que finalmente sucedió.

Nuevo dueño

Pasado el mediodía, los participantes de la asamblea comenzaron a salir de las instalaciones piquenses de la empresa con gestos adustos y decidieron esquivar a los cronistas presentes en el lugar. Por el contrario, sonriente, el único que respondió al llamado y se acercó a dPosta fue un abogado, Agustín Cobreros, quien se presentó como representante del “nuevo dueño” del frigorífico.

“Yo estoy representando al socio mayoritario, al que compró la mayoría de las acciones y capitalizó el frigorífico paraque esto siga adelante, como está faenando ahora”, explicó el letrado.

Cobreros se amparó en el secreto profesional para no identificar a la persona que -concurso de por medio- asegura ya es dueño de la empresa. Sólo deslizó que se trata de una persona vinculada al negocio de la carne radicada en Buenos Aires y, al mismo tiempo, descartó otros apellidos que ya se habían echado a rodar, entre ellos quien hoy alquila la planta de Trenel: “no es Gorina, Gorina simplemente es la empresa que está en este momento faenando, pero nada más que eso”. 

Consultado por lo que había ocurrido en el edificio de calle 47, Cobreros explicó que “llegaron los anteriores socios con algunas medidas cautelares y demás, así que la asamblea se suspendió”. Para remarcar luego que “mi representado lo único que quiere es que el frigorífico siga funcionando, siga como hasta ahora”.

Y adelantó que, frustrada la asamblea, “la idea es que ahora el juez del concurso va a tomar las decisiones, seguramente la semana que viene, y va a determinar si la compra por parte de mi representado se hizo de acuerdo a ley, o no, que es lo que se estaba discutiendo en este momento”.

Dos plantas, la misma incertidumbre

Según indicaron las fuentes consultadas en el lugar, cuando se habla de la venta del Frigorífico Pico, se hace referencia a las dos plantas, la de Pico y la de Trenel.  Aunque la situación de una y otra son muy diferentes.

La planta de Trenel recibió en los últimos años una inversión muy importante y está en condiciones de faenar mucho más volumen que el que hoy opera Gorina. Por el contrario, la de Pico fue prácticamente vaciada para llevar parte de su equipamiento hacia Trenel, y el destino de dichas instalaciones es sumamente incierto. Hay serias dudas que pueda en algún momento ser habilitada para volver a faenar en un lugar que quedó dentro de la ciudad, mientras que el proyecto de lotear el espacio demandaría una gran inversión en remediación del lugar.

Entre los trascendidos escuchados este jueves uno llamó la atención y tiene que ver con el supuesto valor de venta de las dos plantas. Según indicaron a dPosta, el nuevo dueño habría cerrado la operación en 2.000 millones de pesos, una cifra que parece enorme, pero resulta insignificante si se observa la deuda acumulada por la actual conducción del frigorífico. Sólo del informe de Banco Central, registraría más de 25.000 millones.

Mientras empresarios, contadores y abogados discuten billetes que se cuentan por miles de millones, productores de la zona aguardan el pago de sus animales, trabajadores despedidos por sus liquidaciones finales, y los operarios que hoy tienen la suerte de trabajar, miran de reojo y esperan no volver a la situación en la que ya estuvieron en el mes de febrero.

En cuestión de días o semanas, se supone, el juez que tiene en sus manos el expediente del concurso podría dar terminar con tanta incertidumbre, aunque a esta altura nadie asegura que el fallo se transforme en una solución para todos.