Argentina renovó el swap con China por cinco años

Tras los cuestionamientos de Milei al vínculo con Beijing, el Banco Central y el Banco Popular de China extendieron el acuerdo de monedas hasta 2031 y mantuvieron activa la porción utilizada por Argentina.

dPosta – Milei renovó el swap con China por cinco años tras cuestionar el vínculo con Beijing

El Banco Central de la República Argentina (BCRA) renovó este miércoles el acuerdo bilateral de swap de monedas con el Banco Popular de China (PBoC), una herramienta que desde hace más de una década constituye uno de los principales respaldos de las reservas internacionales. La novedad del entendimiento es que, por primera vez, el plazo de vigencia se extendió de tres a cinco años, lo que otorga mayor previsibilidad sobre un instrumento que en distintos momentos fue determinante para enfrentar tensiones cambiarias y sostener el comercio bilateral.

El acuerdo contempla un monto total de 130.000 millones de yuanes y mantiene vigente la activación de 35.000 millones de yuanes —equivalentes a unos 5.000 millones de dólares— que Argentina utiliza desde comienzos de 2023 para fortalecer la estabilidad financiera y facilitar las operaciones comerciales con China. La renovación llega en un momento en el que el Gobierno necesita consolidar el nivel de reservas internacionales y reducir las incertidumbres sobre el frente externo, mientras el mercado observa con atención la evolución del dólar y el cumplimiento de las metas acordadas con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

El comunicado difundido por ambas autoridades monetarias señaló que “el Banco de la República Popular de China (PBoC) y el Banco Central de la República Argentina (BCRA) firmaron la renovación de su acuerdo bilateral de swap de monedas por un monto de RMB 130 mil millones”. Además, destacó que “a diferencia de los acuerdos previos, en esta oportunidad se extiende de 3 a 5 años el plazo de vencimiento del nuevo acuerdo, lo que permitirá brindar una mayor previsibilidad sobre la continuidad de esta herramienta”.

La decisión representa un alivio para el Banco Central, que durante los últimos años tuvo que administrar un escenario de escasez estructural de divisas, vencimientos de deuda y una elevada demanda de dólares por parte del sector privado. Si bien el Gobierno de Javier Milei sostiene que la economía comenzó un proceso de normalización cambiaria y que la acumulación de reservas avanzó durante 2026, el swap con China continúa ocupando un lugar central dentro de los activos internacionales de la autoridad monetaria.

No son tan malos ni tan comunistas

La renovación también despeja una de las principales incógnitas que acompañó la relación financiera entre Argentina y China desde la llegada de Javier Milei a la Casa Rosada. Durante meses, en el mercado y entre analistas predominó la expectativa de que el acuerdo no sería renovado, tanto por el cambio de orientación geopolítica del Gobierno como por la presión que distintos sectores de la administración estadounidense ejercían para reducir la dependencia financiera de Beijing.

Esa hipótesis cobró fuerza durante las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional y luego de las reiteradas señales de acercamiento de la administración libertaria hacia Washington. Funcionarios de Estados Unidos manifestaron en distintas oportunidades su preocupación por la creciente presencia financiera de China en América Latina y observaron con atención la utilización del swap por parte de la Argentina.

En abril de este año, durante su visita a Buenos Aires, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, sostuvo que, si la Argentina lograba consolidar su programa económico y acumulaba suficientes reservas, “eventualmente” debería poder cancelar la línea de swap con China. Aquellas declaraciones fueron interpretadas como una expresión de la preferencia de Washington de que el país redujera su dependencia de ese mecanismo financiero. Pero la evolución de las reservas internacionales y las necesidades de financiamiento del Banco Central llevaron al Gobierno a mantener una postura más pragmática. Lejos de dejar caer el acuerdo, el BCRA negoció una renovación por un plazo incluso superior al de los convenios anteriores.

Clave para las reservas

El swap de monedas entre ambos bancos centrales comenzó a gestarse en 2009, durante la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner, cuando Argentina buscaba diversificar sus fuentes de financiamiento y reducir la dependencia de los organismos multilaterales y de los mercados internacionales.

Desde entonces fue renovado por distintas administraciones, independientemente de su orientación política. Incluso el gobierno de Mauricio Macri decidió mantener el acuerdo y ampliar su utilización, mientras que durante la gestión de Alberto Fernández el mecanismo cobró una importancia creciente frente a la escasez de dólares y las dificultades para acceder al financiamiento externo.

Hasta ahora, los acuerdos de swap tenían una duración de tres años, lo que obligaba a iniciar negociaciones periódicas para su renovación. En esta oportunidad, ambas autoridades monetarias acordaron llevar el vencimiento a cinco años. Según el comunicado oficial, ese cambio “permitirá brindar una mayor previsibilidad sobre la continuidad de esta herramienta”.

En un contexto internacional marcado por la volatilidad financiera y por mayores exigencias para los países emergentes a la hora de acceder al crédito, esa extensión reduce uno de los factores de incertidumbre sobre el perfil de reservas del Banco Central. Además, el acuerdo mantiene vigente la activación de 35.000 millones de yuanes, equivalentes a aproximadamente 5.000 millones de dólares.

El texto difundido por ambas instituciones remarcó que “la activación por RMB 35 mil millones (USD 5 mil millones) iniciada a principios de 2023 se mantiene vigente para respaldar la estabilidad financiera en Argentina y dar soporte al comercio y la inversión entre ambos países”.

Fuente: El Destape