dPosta – La investigación del millonario robo de 250 mil dólares en efectivo perpetrado contra el empresario Ariel Prada tuvo este lunes un nuevo avance. En una audiencia de formalización presidida por el juez de control Alejandro Gilardenghi, se dictó la prisión preventiva por el plazo de dos meses para Gonzalo Torres (42) y Claudio Arhex (48). Ambos imputados habían regresado recientemente de un viaje por el continente europeo y eran señalados por los investigadores como piezas fundamentales y engranajes logísticos clave para la consumación del golpe delictivo.
A pesar de que el fiscal de la causa, Damián Campos, solicitó una medida de restricción de seis meses aduciendo severos riesgos de fuga y de entorpecimiento de la investigación, el magistrado resolvió diferenciar la modalidad de cumplimiento de la pena preventiva basándose en los antecedentes de cada uno de los involucrados. De esta manera, Gonzalo Torres, quien ya cuenta con antecedentes penales, fue trasladado de inmediato a una celda común en una Comisaría local. Por el contrario, Claudio Arhex, al carecer de condenas previas, fue beneficiado con el régimen de prisión domiciliaria, bajo control y monitoreo de una tobillera electrónica.
La llegada de los sospechosos al territorio nacional se registró el pasado miércoles 22 de julio, pero recién este domingo la Justicia dispuso allanar los domicilios particulares. Durante los operativos, las fuerzas policiales irrumpieron en la vivienda de Gonzalo Torres, ubicada en el barrio Rucci de esta ciudad. En ese lugar, el imputado fue sorprendido por los efectivos, quienes procedieron a su inmediata detención y al secuestro de múltiples elementos de valor probatorio.
Una situación diametralmente opuesta se vivió en torno a Claudio Arhex. Al percatarse del despliegue policial en la zona y del inminente arresto de su socio, Arhex evadió los controles, abandonó los lugares que frecuentaba y montó una estrategia de escape temporal.
Su libertad, sin embargo, duró pocas horas. Acorralado por el cerco judicial y policial, Arhex se presentó el lunes por la mañana en el palacio de Tribunales acompañado por su abogado defensor particular, Martín Herrero Galvagno. Allí se notificó de la orden de detención que pesaba en su contra y permaneció bajo custodia hasta el inicio de la audiencia de formalización al mediodía.

La reconstrucción del golpe
El fiscal Damián Campos encuadró la acusación contra Torres y Arhex bajo las figuras penales de coautores de los delitos de “hurto agravado por utilización de llave verdadera oculta en grado de tentativa”, “hurto agravado por escalamiento” y “violación de domicilio”, todos ellos en concurso real. La hipótesis del Ministerio Público Fiscal describe una operación perfectamente coordinada y distribuida en roles específicos donde nada quedó librado al azar.
De acuerdo con la reconstrucción presentada en la sala, el primer movimiento estuvo a cargo del ya detenido Mauricio Bajo. El sospechoso llegó inicialmente al domicilio de la víctima, situado en la calle 7, movilizándose en una bicicleta. Su objetivo primordial era localizar una llave de la vivienda que se encontraba oculta en el patio delantero, presumiblemente debajo de una maceta. Al no lograr dar con el objeto en ese primer intento, Bajo se retiró temporalmente de la escena.
Minutos más tarde, Claudio Arhex al mando de un automóvil Ford Focus de su propiedad y llevando a Gonzalo Torres como acompañante, trasladó a Mauricio Bajo de regreso a las inmediaciones del inmueble de calle 7. Bajo descendió del rodado totalmente encapuchado y con una gorra para ocultar su rostro frente a las cámaras de seguridad de la cuadra. El presunto autor material ingresó primero a una propiedad colindante, trepó y saltó un tapial de dos metros de altura y logró acceder a la vivienda de Prada a través de una puerta balcón que se encontraba sin llave.
Una vez en el interior de la habitación principal, Bajo demostró tener información sumamente precisa: se dirigió a un ropero y sustrajo una carpeta que contenía 200 mil dólares en efectivo, para luego revisar una biblioteca y apoderarse de otros 50 mil dólares que estaban camuflados entre varios libros. Mientras este asalto se ejecutaba, Arhex y Torres realizaban maniobras de merodeo y vigilancia en las manzanas circundantes a bordo del Focus. Para la Fiscalía, estas acciones representaron “maniobras compatibles con medidas de apoyo, cobertura y aseguramiento de la huida”, un aporte que calificó de esencial para el éxito del crimen.
Tras concretar el robo, Bajo salió con una bolsa negra, fue recogido por el auto y el grupo se dirigió a la vivienda de Torres en el barrio Rucci, donde Bajo se cambió de ropa para despistar a los investigadores antes de ser trasladado a otro punto de la ciudad.

Traición, billetes correlativos y llamadas
El cúmulo de evidencias materiales presentado por el fiscal Campos sembró severas dudas sobre la inocencia de los recién llegados de Europa. Uno de los episodios más cinematográficos del caso ocurrió durante el allanamiento en la casa de Torres. Mientras los policías revisaban las dependencias, comenzó a sonar de forma insistente un teléfono celular que se encontraba deliberadamente oculto debajo de una cama. Al revisar la pantalla, los agentes comprobaron que la llamada entrante provenía de Claudio Arhex, quien en ese preciso momento se encontraba prófugo y buscaba alertar o coordinar acciones con su socio.
Asimismo, el hallazgo del dinero en los domicilios particulares terminó por entrelazar los destinos de ambos hombres. En la casa de Torres se secuestraron siete billetes de 100 dólares, mientras que en la residencia de Arhex se hallaron ocho billetes de la misma denominación. El dato criminalístico fundamental es que casi la totalidad de estos billetes presentaban una numeración de serie correlativa y consecutiva, con una distancia de apenas 85 números entre los lotes de ambos sospechosos. Dado que los 250 mil dólares robados provenían de un pago único que una empresa le había realizado a Prada por la compra de una propiedad, la Fiscalía sostiene que se trata de porciones del botín que ya habían sido distribuidas como pago por los servicios prestados.

Negocios cruzados: “Aprovechá que tenés plata”
El abogado querellante, Jerónimo Altamirano, quien representa los intereses de la víctima Ariel Prada, tomó la palabra para aportar un contexto que transforma este caso en una historia de traición y ambición. Altamirano reveló que tanto Torres como Arhex mantenían una relación comercial y de cierta confianza con la víctima, lo que les otorgó el conocimiento profundo sobre sus movimientos financieros y familiares. A criterio de los investigadores, esta información era complementada por la socia de Prada, Luján Luna, quien conocía la disponibilidad de dólares del damnificado y esa tarde lo llevó a otra localidad.
En el caso de Gonzalo Torres, se constató que Prada lo había contratado tiempo atrás para ejecutar diversas obras de construcción en sus inmuebles, trabajos que le fueron abonados en mano y en moneda extranjera dentro de la misma casa asaltada. Con respecto a Claudio Arhex, además de alquilarle autoelevadores a Prada, días antes de emprender su viaje de placer a Europa se reunió con la víctima la casa de la calle 7, bajo la excusa de ofrecerle en venta unos terrenos destinados a la construcción de departamentos. La querella demostró que Arhex insistió para que la operación inmobiliaria se cerrara de forma exprés esa misma semana. Para abonar esta hipótesis de “entrega”, el abogado exhibió un mensaje de texto lapidario que Arhex le envió a la víctima: “Aprovechá ahora que tenés plata”, una frase que hoy adquiere un significado criminal oscuro. Por todo ello, Altamirano adhirió a la calificación fiscal y elevó el pedido de prisión preventiva a ocho meses.

La defensa: culpar a la víctima y manchas de huevo
El defensor Martín Herrero Galvagno desplegó una agresiva estrategia que buscó erosionar la credibilidad de la víctima y desviar la responsabilidad penal. El letrado sembró dudas sobre el comportamiento de Prada, cuestionando que una persona que resguarda un cuarto de millón de dólares en su domicilio particular abandone el pueblo sin conectar el sistema de alarma, dejando una ventana abierta y las llaves debajo de una maceta al alcance de cualquiera.
“Evidentemente alguien le avisó al autor material que no había nadie en la casa”, disparó Herrero Galvagno, sugiriendo de forma implícita la existencia de un entregador. Cabe recordar que el propio defensor representó los intereses de Mauricio Bajo cuando fue detenido, pero el supuesto autor material del hecho decidió cambiar de abogado durante la feria judicial. Herrero Galvagno sí continúa con el patrocinio de Luján Luna, socia comercial de Prada, quien fue formalizada y permanece en libertad mientras los investigadores buscan cerrar su nivel de compromiso con el cruce de llamados telefónicos, entre otras pruebas en marcha.
Para justificar los movimientos de Bajo en la casa de Torres tras el robo, el defensor esgrimió una insólita coartada: afirmó que Bajo trabaja para el emprendimiento avícola de Arhex y Torres, y que debió cambiarse de ropas de urgencia en ese domicilio porque se había manchado la vestimenta durante un accidentado reparto de huevos.
Finalmente, respecto al Ford Focus captado por las cámaras de seguridad merodeando la zona del crimen, el abogado intentó desligar a su cliente afirmando que el vehículo había sido ingresado a un taller mecánico para reparaciones ese mismo día, un dato que, según sus palabras, él mismo aportó voluntariamente a las autoridades judiciales para demostrar la voluntad de colaboración de sus defendidos.

La resolución del juez
Tras escuchar a las partes, el juez Gilardenghi dio crédito al material probatorio presentado por la Fiscalía que, a su criterio, marcan un fuerte indicio sobre la participación de Torres y Arhex en el robo de los 250 mil dólares.
Consideró también que existe cierto riesgo de fuga, principalmente por el poder económico que cuentan los imputados, aunque valoró el arraigo de ambos en la ciudad de General Pico y, en ese contexto, hasta recordó que conocía desde hace años a Claudio Arhex por venderle anteojos en El Tic Tac, mientras que al otro detenido lo recordaba por su paso por Tribunales.
El juez sí puso mayor énfasis en la posibilidad de obstaculizar la investigación en curso, en caso que los imputados queden en libertad, ya que aún restan varias pruebas por recolectar mientras el botín sigue sin aparecer.
En ese contexto, Gilardenghi decidió imponer dos meses de prisión preventiva de cumplimiento efectivo en una celda para el ciudadano Torres, debido fundamentalmente a que este ya cuenta en su haber con antecedentes penales previos y computables. Por otro lado, decidió beneficiar a Arhex con la medida morigerada de la prisión domiciliaria, con la obligatoria colocación de una tobillera electrónica de monitoreo, por el mismo e idéntico lapso de tiempo, basando esta disímil resolución en que carece por completo de antecedentes penales condenatorios en su historial.